martes, 3 de marzo de 2026

LA SALVACIÓN

 


Si la salvación estuviese en los templos, ¡qué fácil sería salvarse! ¡Qué alegre iría entonces yo a los templos tres veces por semana: viernes a la mezquita, sábado a la sinagoga y los domingos a misa!

Si la dicha estuviese en el jolgorio y el festejo, ¡qué fácil sería ser feliz! No me perdería yo entonces una fiesta y sería el rey de los saraos y el príncipe de las discotecas.

Si la justicia estuviese en nuestros corazones, ¡qué fáciles serían entonces la paz y la concordia! Confiado recorriera entonces yo el mundo cruzando todas las naciones y reconociendo en cada persona a un semejante.

Pero ni la salvación ni la dicha ni la justicia están ahí, al alcance de la mano, en una estantería del pasillo central del autoservicio.

Y. sin embargo, no todo está perdido, renace la esperanza: han puesto de oferta esta semana las bolsas de basura y el papel higiénico.