miércoles, 6 de mayo de 2026

LOS MOZOS DEL PUEBLO (canción de moza)



Los mozos del pueblo, madre,

son muy pendencieros;

por eso quiero casarme

con un forastero.

 

Con un forastero, madre,

que sea tranquilo;

que no quiero vivir

con el alma en vilo.

 

Con el alma en vilo, madre,

vive mi hermana

desde que se ha casado

con Pedro Maraña.

 

Con Pedro Maraña, madre,

no me casaba yo

aunque no hubiera otro mozo

en todo el alrededor.


Pero al alrededor, madre,

hay mozos bien buenos;

yo me casaré con uno

que no sea del pueblo.

 

Los mozos del pueblo, madre,

son muy garrulos:

¡antes me quedo soltera

que casarme con uno!


Los mozos del pueblo, madre,

son muy catetos:

¡antes que casarme con uno

monja me meto!


Sor Viandas

Sor Viandas, la despensera, estaba gorda como un trullo. El pecado de la gula no la pillaba nunca porque iba siempre muy por delante de él. Atacaba los embutidos y los quesos de la despensa sin contemplaciones. La madre abadesa lo sabía, pero no la decía nada porque era su prima y porque por su culpa estaba recluida en el convento. Años atrás la había birlado el novio, cuando eran las dos mocitas y su prima estaba ennoviada con el Casimiro, el hijo del molinero, y llegaron las fiestas del pueblo, la Purísima y San Roque, para más señas, y ella se puso a bailar con él un agarrao y le clavó los pezones y él la arrimó la cebolleta y acabaron calientes y se fueron pa los prados a hacer guarrerías.

Aquello trajo cola y hubo líos entre las familias, que hasta ese momento estaban muy bien avenidas y comían todos juntos el día de la fiesta, la Purísima en casa de los unos y San Roque en casa de los otros; además de hacer la matanza a medias y cambiarse las tierras que les lindaban, para mayor rentabilidad.

La cosa se resolvió mandando a las dos al convento y dejando al Casimiro sin ninguna; y así anda, el pobre, más soltero que la una y con cierta propensión al tintorro, que cogió mala fama con el episodio aquel y ya no se le arrimó ninguna.

En el convento, la abadesa llegó a abadesa porque estaba más preparada y era más lista. Y sor Viandas llegó a despensera porque era lo que la gustaba y porque así se lo exigió a su prima cuando llegó a abadesa, bajo amenaza de contarle a las otras monjas por lo bajini sus devaneos de mozuela para socavar su autoridad. La madre abadesa, claro está, prefirió perder tres chorizos y dos quesos a la semana, antes que su piadosa credibilidad para el resto de sus días, y sobre todo ahora que aspiraba al puesto de Superiora General de su congregación.

jueves, 30 de abril de 2026

LA VUELTA AL CORAZÓN EN 80 CANCIONES Y 80 SENTIMIENTOS, 3

3. BONDAD. Rozalén – “Girasoles” (Cuando el río suena…, Sony, 2017)

Retomamos los sentimientos positivos. Nos toca ahora la bondad, sentimiento muy habitual entre la gente corriente, por fortuna.


LA VUELTA AL CORAZÓN EN 80 CANCIONES Y 80 SENTIMIENTOS, 2

 2. ODIO. Bring Me The Horizon - "Go To Hell, For Heaven's Sake" (Sempiternal, RCA/Epitaph, 2013)

Y del amor pasamos al odio, sentimiento que, afortunadamente, no es tan frecuente como el amor, pero al que se puede llegar por muchas causas y una de ellas es precisamente la frustración amorosa. Por lo general se odia a quien nos causa daño y se le corresponde deseándole lo peor; que se vaya al infierno, por ejemplo, como en esta canción de la banda británica Bring Me The Horizon.





miércoles, 29 de abril de 2026

LA VUELTA AL CORAZÓN EN 80 CANCIONES Y 80 SENTIMIENTOS, 1

1. AMOR DESGARRADO Y DESGARRADOR. Paloma Faith: “Only Love Can Hurt Like This” (A Perfect Contradiction, Sony, 2014)

El amor es el sentimiento más universal y el tema principal de la música y de la poesía, por no decir de todo el arte, la cultura y la vida misma. Este sentimiento tiene mil caras según su estado de desarrollo y según sea correspondido o no. Aquí presentamos una, la del amor desgarrado, en esta maravillosa canción de Paloma Faith, de precioso e ilustrativo título: “Solo el amor puede doler así”.



martes, 28 de abril de 2026

VIVO (Canción)

 


Ya sé que la vida es dura,

que las uvas no maduran

a gusto de todos,

que hay demasiado lodo

infestando los charcos,

que naufragan los barcos

en medio de la corriente,

que hay demasiada gente

poniendo zancadillas,

que al hombre flaco

todo se le vuelven ladillas;


pero yo sigo;

como un pordiosero, si queréis,

como un mendigo;

pero vivo, vivo, ¡vivo!;


como una rata de alcantarilla,

más tirado que una colilla,

prisionero y cautivo;

pero vivo, vivo, ¡vivo!



Ya sé que la vida es dura,

que las uvas no maduran

a gusto de nadie,

que acabaremos pagando el aire

que respiramos,

que no sabemos

de dónde venimos

ni a dónde vamos

ni para qué servimos,

que a lo mejor la vida es un timo,

que a buen árbol me arrimo

y la sombra no me cobija.

Tócame la pija

y no metas la pata

dándome la lata

con que esto es una mierda;


porque yo sigo;

como un pordiosero, si queréis,

como un mendigo;

pero vivo, vivo, ¡vivo!,

que no quiero caerme

del olivo

ni ser el chivo

expiatorio

al que le ponen el supositorio;


como una rata de alcantarilla

(provincia de Murcia);

como una furcia

con gonorrea,

y encima vieja y fea;

prisionero y cautivo;

pero vivo, vivo, ¡vivo!


Ya sé que la vida es dura,

que nos espera la sepultura,

que no hay Dios que nos redima,

que me tengo en poca estima

por un trauma de la infancia

ya sin importancia;

que esto es una ruina,

por culpa de la rutina,

un desastre, un cataclismo,

que todo lo arruina el turismo,

que de la realidad al deseo

hay un abismo,

y más para el que es feo;

no te creas que no lo veo,


pero yo sigo;

como un pordiosero, si queréis,

como un mendigo;

pero vivo, vivo, ¡vivo!;


como una rata de alcantarilla,

más tirado que una colilla;

como una furcia

con blenorragia,

que por más que lo intenta

ya no hace magia;

prisionero y cautivo;

pero vivo, vivo, ¡vivo!

Sor Kokotxa

Sor Kokotxa era de Bilbao, pero allí nadie la quería porque un año, durante las fiestas de la ciudad, se meó en la gabarra del Atletic. Por eso la cogieron asco y cuando pasaba por la calle la escupían. No encontró más refugio que meterse monja de clausura, clarisa para más señas, en el monasterio de Santa Clara de Soria.

Allí rezaba en castellano, pero retolicaba en euskera, pues del vasco no sabía más que los cuatro tacos, palabrotas, juramentos y blasfemias que había aprendido de su abuelo, que fue nekazari, labriego, en su pueblo natal, Orduña, hasta que bajó a Bilbao desde la Sierra Salvada para entrar a trabajar, como tantos otros de aquella comarca, en la metalurgia. Por eso cuando la madre superiora la mandaba a recoger puerros a la huerta para hacer la porrusalda de los jueves, ella la respondía lo que su abuelo a su abuela cuando le mandaba algo: “Zure aginduak bete behar dituela, kontuan hartuta zein puta zaren!” (“¡Que te tenga que obedecer yo con lo puta que eres!”). La madre superiora la oía farfullar y, aunque del euskaldún no sabía ni el eskerrikasko, porque no era de Bilbao, sino madrileña de Villalbilla, no la reprendía porque era ya muy vieja y sabía que para una monja joven y sin mucha vocación la clausura no era cosa fácil de sobrellevar.

Sor Kokotxa se salió de monja el año que ganó la liga el Atletic. Volvió a su ciudad, donde ya nadie se acordaba de ella, y vive de su oficio, pastelera, que es lo que aprendió en el convento de Soria. Su pastelería es curiosa porque está decorada con crucifijos y porque es la única de Bilbao en la que se pueden encontrar unas yemas de Santa Clara muy especiales, con un ingrediente secreto, que yo sospecho que es la trufa.

martes, 21 de abril de 2026

Sor Luminaria

 

Sor Luminaria de Todos los Ángeles, de seglar Catalina Barreiro Donoso, es la encargada de encender y apagar las luces en las distintas dependencias del convento, así como de cuidar que las imágenes sagradas tengan siempre su velita encendida y nunca se apaguen los cirios del altar mayor de la capilla. La Madre Superiora la ha asignado para esta tarea porque la gusta y porque vale para ella, como para todo.

Sor Luminaria es una lumbrera, solo que los avatares de la vida la habían conducido por la senda del pecado. Cuando ella nació, sus padres, campesinos pobres, iban ya por los 16 hijos, así que a ella se la dieron a un tratante de ganado que pasó y se encaprichó de los ricitos rubios de la nena y se la pidió a los padres prometiendo para la niña una vida de comodidades bajo la tutela de su esposa, a la que la encantaban los niños, pero, por esos azares de la vida, o designios del Señor, que dicen otros, no podía concebirlos.

Todo ello era verdad y gozó la nena de unos años de cariño y vida holgada. Pero tuvo la mala fortuna de que la madre putativa se muriera repentinamente y el esposo entrara en una depresión profunda y no quisiera hacerse cargo de la vida de la niña, ya preadolescente, y ni siquiera de la suya propia, así que se la encomendó a un amigo que resultó ser un sinvergüenza y creyéndola bien colocada, hizo una excursión al monte y se tiró desde un risco.

El sinvengüenza del amigo, que era un putero de tomo y lomo, en vez de ejercer de padre putativo de la chica lo que hizo fue meterla puta; eso sí, después de desvirgarla por la fuerza. Se la ofreció por unas perras y visitas gratis al prostíbulo a la madama del que él frecuentaba más, que era el de doña Quiteria, que era más seca que un sarmiento y más mezquina que un cacillo de ceniza. Allí consumió la pobre muchacha sus mejores años, entre las babas de los más babosos de la localidad. Pero era buena en el oficio, como en todo, y en aquel prostíbulo acaparó para ella sola el apodo de toda la profesión, y allí se la reclamaba como Lina, la Lumi.

Cuando tras muchos años de infecto puterío se la descolgaron las carnes y ya no la reclamaban los clientes, la nueva doña Quiteria, que ahora se llamaba doña Petrola, la puso de patitas en la calle y en la calle tuvo que buscarse la vida, de puta callejera, que es de las peores vidas que puede haber. En la calle se buscó sus mañas y en ella fue sobreviviendo hasta que un día cuatro golfos que venían borrachos la dieron una paliza por pura diversión y acabó en el hospital de beneficiencia.

Menos mal, porque eso fue su salvación. Allí la atendieron las monjitas de la Caridad, y a través de ellas vio la luz y descubrió al Señor y hasta al prójimo, pero no al prójimo como apestoso cliente de burdel, sino como enfermo espiritual necesitado de comprensión y de afecto.

Y así fue como Lina, la Lumi, se convirtió en sor Luminaria de Todos los Ángeles. Podéis daros mil vueltas por el convento. No veréis encendida una luz que tuviese que estar apagada ni veréis apagada una vela que tuviese que estar encendida.

lunes, 20 de abril de 2026

BLUES DEL ICEBERG

 


¿Por qué eres tan fría conmigo?

 

¿Por qué eres

tan fría

conmigo?

 

¿Por qué tuerces el morro

cuando te sonrío?

 

Canto para ti

y te tapas los oídos.

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

 

¿Por qué no quieres

que me cruce en tu camino?

 

Si no voy hacia ti

no tengo ya destino.

 

Te quiero desde siempre,

desde antes del abismo.

 

Te busco por el día,

por la noche te escudriño.

 

Pero tú no me haces caso.

Para ti es que yo ni existo.

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

 

Me gustas desde la escuela,

desde que éramos dos niños.

Tú nunca me hiciste caso.

Para ti yo era un canijo.

Te gustaban los macarras,

no los chicos tímidos,

y ahora estás con un borracho,

que es lo que es tu marido.

Pero ni eso me importa:

eso no ha impedido

que hoy te quiera todavía

más que nunca te he querido.

 

Pero tú no me haces caso.

¿No ves que estoy perdido?

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

 

Por tu calle paseo

entre la niebla, aterido,

a ver si te veo;

y si te veo, suspiro.

 

Cualquier día de estos

me voy a tirar al río.

 

Tu marido, el cabrón, te zurra.

Lo sé porque me lo han dicho.

Cualquier día de estos

voy y le clavo un cuchillo.

No me importa ir a la cárcel

si al salir estoy contigo.

Pero igual tú no me quieres

luego por asesino.

Y porque tienes el alma

toda sembrada de vidrios.

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

lunes, 13 de abril de 2026

ALBORADA

 


El sol difumina la tristeza

en esta hora traviesa

del amanecer.


Y sus gotas de rocío

se van evaporando

poco a poco

de mi ser.


La luz del nuevo día

trae una alegría

que no acierto a explicar.


Pero mi corazón la siente

y de repente

le entran ganas de soñar.


Pero mi corazón la nota

y se va empapando

gota a gota

y se va ensanchando

y se hace mar.


¡Aurora bendita,

que sombra y pena me quita

y me enseña a tañer

su alegre laúd.


¡Bendita alborada

que clarea la nada

y la siembra de luz!

viernes, 10 de abril de 2026

EN EL AIRE

 


Yo estaba en el aire

con las palomas.


Volaba tan alto

que no daba sombra.


Y era tan blanco

que enamoré a la aurora.


¡Quién me mandaría posarme

en esta rama traidora!

miércoles, 8 de abril de 2026

Sor Dakota

Sor Dakota fue en sus buenos tiempos jipi. Sí, una jipi norteamericana que se vino a la Costa del Sol a vivir la vida natural y el amor libre; el desparrame, vaya. Y fruto de aquel desparrame quedó preñada y bien preñada, aunque no supo de quién, porque allí copulaban todos con todos y a todas horas, que para eso se hacían jipis la mayoría. Y digo que bien preñada porque la nacieron mellizos. Mellizos y bien rollizos. Como no tenía recursos y se vio sola y abandonada por su comuna, porque con dos bebés a los que no quiso renunciar ya no valía para el cachondeo y nadie la prestaba demasiada atención, tuvo que acogerse a la beneficiencia de la Santa Madre Iglesia, que, en este caso, fue madre suya y abuela de los mellizos.

A los mellizos los metieron en un orfanato gestionado por monjas. Y ella, con el afán de madre y por no separarse de sus hijos, se hizo monja para poder estar con ellos en el mismo orfanato. Pudo conjugar así su vocación de madre y su vocación religiosa; porque la descubrió, en efecto, al tener que practicarla. Reconvirtió su jipismo en devoción y espiritualidad. Le pareció que las monjas no eran más que unas jipis místicas, pero eso sí, mucho más auténticas y comprometidas que sus excompañeros de parranda, y sin más drogas que la oración.

Con el tiempo los gemelos salieron del orfanato. Uno es mecánico en un taller de motos; otro, representante de una marca de gafas, y a cuenta de eso se recorre todas las ópticas de la Costa del Sol. A lo mejor alguna de ellas es de su padre, pues aquellos jipis de antaño, niños de buenas familias, acabaron montando sus negocios.

Los gemelos no se olvidan de su madre y todos los domingos van a misa al orfanato y así la ven y la abrazan; y, de paso, cumplen el precepto. Y sor Dakota no cabe en sí de gozo al contemplar a esos dos buenos cristianos, a esos dos mocetones altos como castillos y rubios como melocotones, como ella, pero con unos ojos oscuros que si se les mira bien a la cara parecen bandoleros de Sierra Morena.

martes, 7 de abril de 2026

METASONETO MÁS DE DOS MIL SONETOS


Más de dos mil sonetos llevo escritos

y no me canso, aburro ni detengo,

que escribiendo sonetos me entretengo,

está entre mis deportes favoritos.


En ellos habrá risas, habrá gritos,

habrá suspiros, quejas y lamentos;

en ellos vierto yo mis sentimientos,

mis ideas, razones y delitos.


Para cada ocasión hay un soneto,

hay un soneto para cada hora,

y siempre queda uno que escribir.


Y el soneto al que tengo más respeto

le escribiré mirando hacia la aurora

el día que me tenga que morir.

domingo, 5 de abril de 2026

Muerte de Delmira Agustini (poeta modernista uruguaya; Montevideo, 6 julio 1914)

¡Delmira Agustini, poetisa sagrada, sacerdotisa del rosario de Eros! ¡Con solo 27 años y ya te fuiste con los astros del abismo! ¿Por qué te casaste con Enrique Job Reyes si no sabía escribir en tu libro blanco ni escuchaba tus cantos de la mañana ni podía llenar tus cálices vacíos? ¿Amabas, tal vez, al argentino Manuel Ugarte, que era poeta, como tú?

A los 53 días de tu boda abandonaste el domicilio conyugal y te volviste a casa de tus padres. Y, sin embargo, mientras tramitabas el divorcio, te seguías viendo a escondidas con tu esposo en una habitación alquilada. Allí, en esos encuentros furtivos de dos horas, ¿qué tratabas de aplacar?, ¿tu ardor?, ¿sus celos?

Aunque allí le entregases tu cuerpo, tu espíritu no estaba al alcance de su mano y él lo supo ver, pero no lo aceptó. En vez de ser comprensivo y magnánimo, tras gozar por última vez de ti y mientras tú te vestías sentada en la cama, agarró la pistola que ya tenía preparada y acercándose por la espalda te descerrajó dos tiros en la cabeza. Y luego se disparó él. Ni quería que vivieras para otros ni quería vivir sin ti.

Solo nos queda el consuelo de leer tu poesía, que va siempre acompañado del lamento por lo que hubieras sido capaz de escribir si los astros del abismo no te hubiesen tan prematuramente acogido en su seno. Hoy, cuando miramos al abismo, sabemos que en él palpita un astro nuevo que se llama Delmira.

lunes, 23 de marzo de 2026

Pollo al curry

 

La madre de la madre de Rubén, o sea, la abuela de Rubén, hacía una receta de pollo al curry con la que toda la familia se chupaba los dedos, una receta insuperable, tanto es así que la madre de Rubén nunca se había atrevido a hacerla.

Pero ese sábado por la mañana estaba especialmente contenta, estaba exultante porque a primera hora la habían traído de la mueblería el nuevo sofá blanco y el salón-comedor de su pisito resplandecía, tenía una luminosidad que renovaba las ganas de vivir y hasta de cocinar. Así que para celebrarlo decidió hacer por primera vez la receta de pollo al curry de su madre y así, de paso, honraba su memoria, pues la abuela había fallecido un par de años antes.

Se fue a comprar todos los ingredientes y, a la vuelta, se puso el delantal y a la tarea. Venga a salpimentar y freír los trozos de pollo. Venga a pochar el ajo y la cebolla. Venga a sofreír el tomate. Venga a incorporar el curry, la cúrcuma y el jengibre. Venga a verter la leche de coco y a dar vueltas a la mezcla. Venga a añadir el pollo y reducir la salsa. Todo con alegría y contento, pero bajo la presión del recuerdo de la insuperable receta de su madre.

Por fin el guiso está preparado. La madre de Rubén coge un tenedor, pincha un trozo de pollo y se lo lleva a la boca con un algo de ilusión y un algo más de miedo. A medida que mastica y el sabor del pollo al curry inunda su paladar, se apodera de ella el entusiasmo y una amplia sonrisa se dibuja en su cara. El pollo está delicioso. Como el de su madre, vaya. Exactamente igual.

A la hora de comer, los cuatro miembros de la familia acuden al salón-comedor. Todos ponderan lo bien que queda el nuevo sofá blanco. Con él, el comedor parece enteramente nuevo. Se sientan a la mesa tan contentos. La madre de Rubén se acerca a la cocina, trae la fuente de pollo al curry y la deja en el centro de la mesa esperando la reacción de su familia. ¡Pollo al curry!, se sorprenden todos. No lo comíamos desde que falleció la abuela, dice Rubén, el hermano mayor. ¡Qué bien! Ya todos se están relamiendo. Jorge, el hermano pequeño, coge su vaso y alarga el brazo para que su padre se le llene de agua con la jarra que tiene al lado. El padre llena el vaso. Al retirar el brazo, a Jorge se le escurre el vaso y se estalla contra el borde de la fuente de pollo al curry, que también es de cristal. Ojos de pánico en todas las caras. Decenas de pedacitos de cristal desparramados sobre el pollo al curry. Todos pueden verlos. Imposible quitarlos. Todos contienen la respiración. Se hace un silencio sepulcral. La madre de Rubén, que es una mujer muy temperamental, se mantiene tranquila, no dice nada. Rubén piensa Esta no es mi madre. El padre piensa Esta no es mi esposa. Jorge comprende la situación y rompe a llorar. Rubén mira a su madre. Permanece impasible. Pero él la conoce. ¡Va a estallar! ¡Va a estallar!, piensa. Pero no estalla. Menos mal.

Entonces a Rubén se le ocurre decir Bueno, no pasa nada.

Y entonces ahí ya sí. Ahí ya sí que sí. La madre de Rubén estalla:

—¡¿Cómo que no pasa nada?! ¡Toda la santa mañana cocinando el pollo al curry para ahora esto!

Y sin levantarse de la silla, coge con ambas manos la bandeja de pollo al curry y la lanza hacia atrás por encima de su cabeza, con tan mala fortuna que va a parar al resplandeciente sofá blanco. Todos se quedan pasmado, mudos, aunque con la boca abierta. Jorge, causante del estropicio inicial, redobla su llantina. Rubén piensa Esta sí es mi madre. El padre piensa Esta sí es mi esposa. Y la madre, que piensa el doble que los demás, piensa por un lado ¡A ver qué comemos ahora, porque no hay nada en la nevera y a esta hora está ya todo cerrado; y, por otro, ¡A ver cómo saco yo ahora el curry de la tapicería del sofá! ¡Y encima con lo bien que me había salido la receta, que estaba de rechupete!

Ese sábado se comieron en casa de Rubén, sin protestar, en absoluto silencio, sin abrir la boca más que para engullir, un sobre de salchichas, que era lo único que quedaba en la nevera, calentadas al microondas y aderezadas con un churretón de quechu.

Hasta la fecha, la receta de pollo al curry no ha vuelto a ser cocinada. Demos tiempo al tiempo, al César lo que es del César, y a la madre de Rubén lo que es de la madre de Rubén (aunque la receta original es de la abuela).

martes, 17 de marzo de 2026

MI SUEGRA


Yo quiero bien a mi suegra

por haber parido a mi esposa,

igual que adora al rosal

el que se lleva la rosa.

 

Por haber parido a mi esposa

yo quiero bien a mi suegra,

igual que adora la tapia

el que cultiva la yedra.

 

Yo quiero bien a mi suegra,

que a mi esposa me ha parido,

igual que adora mi esposa

mucho y bien a su marido.

 

Por haber parido a mi esposa

a mi suegra bien la quiero,

igual que adora los campos

el que recoge romero.

 

Yo quiero bien a mi suegra,

que a mi esposa me ha parido,

igual que adora al garbanzo

el que le gusta el cocido.

 

Por haber parido a mi esposa

a mi suegra quiero bien.

¡Lástima que no pariera

como mi esposa otras cien!


 

miércoles, 11 de marzo de 2026

STENT

 


A mi amigo Eduardo

le han puesto otro stent en el corazón

y sigue fumando,

el maricón,

como si morirse

no fuese tan importante.

 

El día que me falte

este amigo,

como ya me faltan otros,

me llevaré un buen disgusto;

y a la poesía,

que es su fuerte,

la temblarán las piernas

y la darán sudores

y ya no la bajará la regla.

 

¡Bendito stent

y maldito tabaco!;

compartiendo piso

en el pecho de mi amigo

el ángel de la guarda

y el mismísimo diablo.

 

Y yo tragando humo

como un condenado,

y leyendo poemarios

que huelen a cigarro;

es el precio que tengo que pagar

para disfrutar de su compañía,

de su charla serena

y de su ginebra Xoriguer de Mahón,

donde nació por azar,

o más bien por destino

(militar)

para luego ser cántabro

o no sé si más bien santanderino

(a ver si esto me lo explica bien un día,

quiero decir una noche, o madrugada,

de café, poesía, charla y ginebrazo),

para luego venir a penar a Carabanchel

(pero fuera de la cárcel)

y acabar en la calle Guabairo,

que parece que estamos en el Caribe, coño,

con dos gatos que no pueden ser más distintos:

el uno se esconde cuando llego

y no dice ni fu

y el otro viene mimosos y se me sube a las piernas

para que le acaricie mientras sorbo mi café

y le intento convencer a Eduardo

de que escriba un soneto

(que no lo ha hecho nunca, el jodío),

pero es imposible

(como lo de dejar de fumar),

tiene su poética ya definida

y cambiarle una coma

o cercenarle una rima

es querer subir al Everest en pelotas

o bajar a la fosa de las Marianas buceando a pulmón.

 

En fin, que escriba como le dé la gana,

que no soy su corrector;

pero que me siga invitando

a café, poesía y ginebra de Mahón.

 

Y como tampoco soy su cardiólogo,

que fume lo que quiera.

 

¡Pero, cojones,

que no se me muera!

Cuarentena



Llevaba unos días con dolor en el pecho, dificultad para respirar y sudoración excesiva, así que acudí alarmado a mi cardiólogo. Me ha diagnosticado miocardiopatía de takotsubo. Que me han roto el corazón, vaya. Y yo sé quién ha sido.

El cardiólogo no me quiere dar medicación. Me ha citado para un ecocardiograma dentro de 5 semanas. Y, sobre todo, me ha puesto en cuarentena. Eso es lo más importante, me ha dicho. Debo guardar reposo absoluto, me ha insistido. Por el momento, que no vuelva a enamorarme, me ha advertido con rostro severo.

Preguntado insistentemente por mí sobre la duración de la cuarentena, no sabe precisar si será de 40 días, 40 meses o 40 años. El ecocardiograma irá diciendo.

domingo, 8 de marzo de 2026

Estimado Sr. Dédalo

 


Estimado Sr. Dédalo:

¡Pero, hombre, por Dios! ¿Cómo se le ocurre a usted fabricar unas alas pegando las plumas con cera, teniendo a su disposición en nuestros establecimientos una variada gama de los más potentes pegamentos industriales?

Para sus próximos proyectos cuente con nuestro asesoramiento y evitará descalabros. Visite cualquiera de nuestras tiendas, donde será convenientemente atendido por nuestro personal especializado, que le recomendará el tipo de materiales y pegamentos más adecuados para llevar a cabo sus proyectos con calidad absolutamente profesional.

Entre nuestra variada gama de adhesivos superpotentes tenemos el LOOLIFT 480, de secado instantáneo y resistencia a altísimas temperaturas, por si quisiera su hijo Ícaro volver a acercarse al sol, pero sin que se le derritan las alas, como le pasó con la cera, y sin pegarse el porrazo que se pegó, que fue de dimensiones míticas y ha quedado en los anales de la historia.

Y si esta marca no es de su agrado, tenemos otras: TEROSON PU 6700 M, B-7000, WURTH SUPER FAST, JXUX 498, FORCH, ARALDITE, PATTEX, UHU, KAFUTER, PETEC, GEB, MUGAR, WOLFPACK, WEICON, 3M, IRONTEK IT 118 y cualquier otro producto que usted nos demande.

No lo dude. Consúltenos. Estamos a su servicio. Ayudar a conseguir lo imposible es nuestro lema.

                           Atentamente, 
                           Salustiano Pegamoide, Director de Atención al Cliente de Lirón Merlín.

jueves, 5 de marzo de 2026

SONETO ACRÓSTICO A ARACELI SÁNCHEZ

 

Amiga —¡qué alegría así llamarte

Reconociendo tu coraje humano!—,

Acumulas ofrendas en tu mano,

Caricias tu sonrisa nos reparte.

 

El cielo, del que debes formar parte,

Le sentimos contigo más cercano;

Inviernos no permite tu verano

Si en la nieve tu risa se hace arte.

 

Aumentas con tu fértil alegría

Nuestra ansia de vivir también a fondo

Con alma enternecida de clavel.

 

He aprendido de ti la poesía,

El jugo de tu corazón redondo,

Zafiro que en su luz destila miel.

martes, 3 de marzo de 2026

LA SALVACIÓN

 


Si la salvación estuviese en los templos, ¡qué fácil sería salvarse! ¡Qué alegre iría entonces yo a los templos tres veces por semana: viernes a la mezquita, sábado a la sinagoga y los domingos a misa!

Si la dicha estuviese en el jolgorio y el festejo, ¡qué fácil sería ser feliz! No me perdería yo entonces una fiesta y sería el rey de los saraos y el príncipe de las discotecas.

Si la justicia estuviese en nuestros corazones, ¡qué fáciles serían entonces la paz y la concordia! Confiado recorriera entonces yo el mundo cruzando todas las naciones y reconociendo en cada persona a un semejante.

Pero ni la salvación ni la dicha ni la justicia están ahí, al alcance de la mano, en una estantería del pasillo central del autoservicio.

Y. sin embargo, no todo está perdido, renace la esperanza: han puesto de oferta esta semana las bolsas de basura y el papel higiénico.

miércoles, 25 de febrero de 2026

MÁS DIFÍCIL TODAVÍA




Cada día es más difícil encontrar

amantes con contrato vitalicio,

cada noche es más difícil encontrar

luciérnagas que no sean LED,

cada hora es más difícil encontrar

un minuto en el que respirar sintiendo el aire,

cada verano es más difícil encontrar

aquella playa nocturna del primer baño desnudos,

cada funeral es más difícil encontrar

una esperanza en la resurrección;

cada achaque, cada revisión médica, cada susto

es más difícil encontrar vestigios

de la juventud perdida;

cada viaje es más difícil encontrar

un paisaje que te diga Quédate,

cada juego es más difícil encontrar

al niño que jugaba a todas horas

y todos los juegos le divertían,

cada madrugada es más difícil encontrar

una persiana que no haya sido levantada.


Y, sin embargo, los auténticos malabaristas

no se rinden

y ensayan cada día

el más difícil todavía.

lunes, 23 de febrero de 2026

EL ANCIANO Y LAS PALOMAS


El anciano llega parsimonioso al parque con su bolsa de pan duro. Se sienta en el banco más apartado y desmiga en derredor los chuscos. Empiezan las palomas a acudir. Cuando las aves le rodean por completo esboza una sonrisa de complacencia. Echa mano a la chaqueta y saca su viejo chisquero de un bolsillo y del otro un petardo.

¡Bum! Las palomas levantan el vuelo todas al unísono con un estruendo casi similar al del petardo. El anciano ríe a carcajada limpia enseñando las encías desdentadas. 

Es la última vez que juega a ser niño. Mañana morirá. Agonizará escuchando el aleteo de esas palomas, que se le llevan, que se le llevan...  

sábado, 21 de febrero de 2026

El diluvio personal

Tú no sabes lo que es vivir bajo un paraguas. Tú no sabes lo que es pisar ranas con los pies desnudos, ni dormir con las sábanas mojadas, ni esperar a las citas bajo la lluvia sin soportales, ni vestir a todas horas este impermeable gris, ni conducir siempre con el limpiaparabrisas activado. Tú no sabes lo que es no poder sentarse en una terraza a tomar el sol y una cerveza, renunciar a ir a la sierra, a pasear por la playa, a participar en merendolas campestres. Tú no sabes lo que es comer la sopa aguachinada y beber vino aguado. Tú no sabes lo que es que de la humedad te salgan hongos entre los dedos de los pies y que en vez de cruzarte por las calles con gatos y perros te cruces con sapos y renacuajos. Tú no sabes lo que es vivir siempre pendiente de las nubes, meter cada dos por tres los pies en un charco, que la humedad te cale hasta los huesos y más allá, hasta la raspa del alma.


Tú no lo sabes. Y no lo quieras saber. Si alguna vez la lluvia te pilla en descampado, corre a guarecerte cuanto antes; corre, corre, corre, antes de que te empape y se encapriche de ti.

viernes, 20 de febrero de 2026

MIRADA HACIA EL OCASO (para Ángel a ciegas, poemario en ciernes)


Un río que se seca y deja peces boqueando y renacuajos sin patria ni futuro. Una panadería que cierra y el barrio, en vez de a pan cliente, huele ya solo a caca de perro. Una mujer que ha perdido el jugo ente las piernas y se cimbrea en vano sobre un hombre aburrido. Un anciano que pasa las mañanas procurando no morirse y las tardes pensando su epitafio. Un profeta que anuncia el fin de los tiempos cuando ya solo queda media hora. Una monja rememorando aquel lejano día en que perdió la virginidad. Un estudiante que pasa la última página del libro y no recuerda ni de qué materia hablaba. Un mártir que todavía sigue vivo cuando ya todos sus verdugos se han cansado de escarnecerle.

Y a lo lejos montañas escarpadas y un sol que solo se deja mirar cuando agoniza.

jueves, 12 de febrero de 2026

Si yo hubiera sido un poeta profesional

Si yo hubiera sido un poeta profesional, me hubiera concentrado en escribir de una vez por todas un poemario de amor repletito de poemas que sirvieran a la gente común para la vida real. Que le sirvieran al chaval del instituto para declararse a su compañera de aula, que la tiene todos los días en el pupitre de delante y se pasa la mañana atontolinado contemplándola el cabello y hasta ya puede distinguir y aspirar el aroma que desprende su cuerpo por encima del olor general a pies que impregna toda la clase. Que le sirvieran al jubilado viudo para proponer un nuevo comienzo a la más simpática de la residencia y recuperar las ganas de vivir. Que le sirvieran a la divorciada marchosa, que ya se ha repuesto un poco del impacto de su mala experiencia y quiere darle otra oportunidad al amor, para insinuarse al también divorciado guitarrista de rock. Que le sirvieran al soso, al que se queda acogotado y sin palabras ante la presencia de la mujer que le trastorna, para decirla que se muere, que le salve, que sufre, que no es nada, pero con ella y por ella lo sería todo…


En fin, cuando leo los grandes poemas de amor de la literatura española, incluso universal, no encuentro nada de esto. La voz a ti debida, Razón de amor, Los versos del capitán, 20 poemas de amor y una canción desesperada, 100 sonetos de amor, las Rimas de Bécquer, los sonetos de Garcilaso, los Sonetos del amor oscuro de Lorca y otros poemarios bien conocidos de nuestras letras no sirven muy bien para estos propósitos. Podemos encontrar algún poema de Benedetti, de Dulce María Loinaz, de Julia Prilutzky Farny, de Antonio Gala y de muchos otros, pero son poemas sueltos que hay que rebuscar por aquí y por allá y que tal vez nos sirvan o no, según se ajusten a nuestra situación. Pero falta el gran poemario en que a buen seguro encontraremos entre sus muchos poemas, aquel que exprese acertadamente nuestra zozobra, nuestro anhelo, nuestra ilusión, nuestro deslumbramiento… ¡Ay, si yo hubiera sido un poeta profesional, ese poemario ya estaría escrito y habría uno en cada casa y 100 ejemplares en cada biblioteca pública!


Pero yo no soy un poeta profesional. Yo soy un profesor de literatura que escribe poesía porque le gusta y le da la gana, para divertirse y sin compromiso con nada ni con nadie más que con su propia afición. Para lo que yo soy competente es para el análisis sintáctico, que es a lo que me dedico profesionalmente. Sí que es verdad que cuando me enamoré tuve que escribir mis propios poemas de amor. Y también es verdad, y muy verdad, que si no llega a ser por ellos, mi amada de entonces y amante esposa de hoy habría volado como los pajarillos y yo me hubiera quedado en el dique seco, ya tal vez sin más opción que la de meterme fraile. Y no creo que hubiera sido yo mal fraile, fíjate tú, porque me gustaba rezar cuando estaba en el internado, aunque ya no lo haga casi nunca porque ahora soy ateo. Pero mejor estoy casado y con mi mujercita al lado.


Eso sí, mi mujercita es ideal para esposa de poeta aficionado. Leyó aquellos poemas primeros de su amor, que la convencieron de la autenticidad y profundidad de mis sentimientos, y ya no ha vuelto a leer ningún otro. Y si algún sábado por la mañana se siento en mi escritorio a escribir un poema, al poco me reclama y me pregunta qué estoy haciendo. Y cuando la contestó déjame, que te estoy escribiendo un poema de amor; ella me replica déjate de tonterías y ponte a pasar la aspiradora, anda, majo, que yo tengo que hacer el cocido.


lunes, 9 de febrero de 2026

LO QUE VI

 


Esto es lo que vi:

un elefante chato,

un payaso vestido de luto,

una hormiga holgazana.

 

Esto lo vi yo

porque a mí me dio la gana.

 

Esto es lo que vi:

una jirafa cuellicorta,

un cura en minifalda,

un muerto saliendo del nicho.

 

Esto lo vi yo

porque tuve ese capricho.

 

Esto es lo que vi:

un hipopótamo finústico,

un notario sacando patatas,

una Miss Universo fea.

 

Esto lo vi yo.

¡Cagao pal que no se lo crea!