Ya sé que la vida es dura,
que las uvas no maduran
a gusto de todos,
que hay demasiado lodo
infestando los charcos,
que naufragan los barcos
en medio de la corriente,
que hay demasiada gente
poniendo zancadillas,
que al hombre flaco
todo se le vuelven ladillas;
pero yo sigo;
como un pordiosero, si queréis,
como un mendigo;
pero vivo, vivo, ¡vivo!;
como una rata de alcantarilla,
más tirado que una colilla,
prisionero y cautivo;
pero vivo, vivo, ¡vivo!
Ya sé que la vida es dura,
que las uvas no maduran
a gusto de nadie,
que acabaremos pagando el aire
que respiramos,
que no sabemos
de dónde venimos
ni a dónde vamos
ni para qué servimos,
que a lo mejor la vida es un timo,
que a buen árbol me arrimo
y la sombra no me cobija.
Tócame la pija
y no metas la pata
dándome la lata
con que esto es una mierda;
porque yo sigo;
como un pordiosero, si queréis,
como un mendigo;
pero vivo, vivo, ¡vivo!,
que no quiero caerme
del olivo
ni ser el chivo
expiatorio
al que le ponen el supositorio;
como una rata de alcantarilla
(provincia de Murcia);
como una furcia
con gonorrea,
y encima vieja y fea;
prisionero y cautivo;
pero vivo, vivo, ¡vivo!
Ya sé que la vida es dura,
que nos espera la sepultura,
que no hay Dios que nos redima,
que me tengo en poca estima
por un trauma de la infancia
ya sin importancia;
que esto es una ruina,
por culpa de la rutina,
un desastre, un cataclismo,
que todo lo arruina el turismo,
que de la realidad al deseo
hay un abismo,
y más para el que es feo;
no te creas que no lo veo,
pero yo sigo;
como un pordiosero, si queréis,
como un mendigo;
pero vivo, vivo, ¡vivo!;
como una rata de alcantarilla,
más tirado que una colilla;
como una furcia
con blenorragia,
que por más que lo intenta
ya no hace magia;
prisionero y cautivo;
pero vivo, vivo, ¡vivo!
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