El sol difumina la tristeza
en esta hora traviesa
del amanecer.
Y sus gotas de rocío
se van evaporando
poco a poco
de mi ser.
La luz del nuevo día
trae una alegría
que no acierto a explicar.
Pero mi corazón la siente
y de repente
le entran ganas de soñar.
Pero mi corazón la nota
y se va empapando
gota a gota
y se va ensanchando
y se hace mar.
¡Aurora bendita,
que sombra y pena me quita
y me enseña a tañer
su alegre laúd.
¡Bendita alborada
que clarea la nada
y la siembra de luz!
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