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martes, 21 de julio de 2026

ANCESTROS

 

 

Los ancestros de mi hermana

son los mismos que los míos,

pero ella ha salido rana,

yo salí correcaminos.

 

Se ve que salen diversos

los hijos del mismo padre:

puede que el uno maúlle

y por contra el otro ladre.

 

Es mi hermana más pianta

y yo soy más ladrador

porque ella salió a mi madre,

yo al abuelo Nicanor.

 

“¡Si no parecéis hermanos!”,

los que nos tratan comentan,

aunque a los dos nos hicieron

—sobre eso no quepa duda—

con las mismas herramientas.

martes, 7 de julio de 2026

SIN TU MIRADA

 

Sin tu mirada

no veo nada,

soy un ciego

con melanoma

en la piel del alma,

soy un topillo

que se deslumbra

con la penumbra

de la alborada.

 

Sin tu sonrisa

no tengo risa,

soy un triste

que se resiste

a beber brisa,

soy un sonámbulo

caminando descalzo

por una cornisa.

 

Y sin tu abrazo

todo es ocaso,

niebla y penuria,

feria de andrajos,

ciruelo al que llega

bandada de grajos,

rastrojo sin cigarras,

huerto invadido

por los yerbajos.

Si no me esperases,

¿para qué dar un paso?

 

En suma, dulce amada:

que si Dios, que si fe,

que si ideas, que si patria,

patrimonio y riqueza,

que si logros, que si fama;

a mí todo eso

no me importa casi nada;

lo que me importa es la vida

y la tengo bien calada

y si quieres te digo

lo que es:

sintigo

una bobada,

y al revés.

jueves, 18 de junio de 2026

EL BACILO DE LA VACILACIÓN


Cuando me infecta el bacilo

de la vacilación,

dudo de todo,

hasta de mi condición

sexual

—que hasta ahora es la normal—

y todo me parece mal

y no sé qué hacer,

si irme a dormir

o desaparecer

en el amanecer;

si ponerme a escribir

o ponerme a leer,

si hacer un sudoku

o una sopa de letras

o si mirar cuatro tetas

en internet;

si recitar a los poetas

de la generación de posguerra

o irme a la sierra

a hacer una ruta.

 

¡Mecagüen la puta!

¡Será posible 

que dude tanto

desde que me levanto

hasta que me acuesto!

¡Dura menos

mi determinación

que el agua en un cesto,

copón!


Y no sé si coger la raqueta

para ir al frontón

o mejor la bicicleta,

aunque tuve un reventón;

si bajar por la escalera

o coger el ascensor,

si comprar en Mercadona

o ir al Carrefour,

si ponerme el polo blanco

o el azul,

si escuchar a Celia Cruz

o a Amancio Prada

cantando a Rosalía.

¡Y en estas vacilaciones

se me va pasando el día

sin atar una escoba

ni dar un palo al agua!

 

¡Esto no es normal,

chaval!

Que dude si escuchar un disco

de jevi metal

o ver la película

de Atracción fatal,

si hacer ejercicio

o entregarme al solitario vicio

de la meditación,

si tomarme un cubata

o un paracetamol,

o las dos cosas;

si catalogar

mi colección de mariposas

mientras me tomo un café

¿o mejor una cerveza?

¡Qué puta cabeza!

 

Mejor me bajo a la piscina

a nadar a crol

—¿o a braza?,

¿o a mariposa?—

y a contemplar a las vecinas

en esas tangas finas

y juzgar la diferencia

entre vejez y adolescencia

por el volumen de la grasa,

y así me distraigo un rato

con este remedio barato

y mientras cavilo

por lo menos no vacilo.

 

¡Es que dudo tanto!

¡Qué espanto!

Tanto y tanto dudo

que mira como sudo.

 

Pero, bueno, ya luego se me pasa

y vuelvo a mi rutina,

que es ir a la cocina,

abrir el frigorífico,

coger una loncha de cecina

o un muslo de pollo en pepitoria

o dos gramos de caviar

o una rodaja de lomo

o un torreznillo de Soria

y ya sin vacilar,

zampármelo con aplomo.

Y se acabó la historia.


Aquí paz

y después gloria.


Pospoema:

(Y tú, lector adusto,

que leíste este poema

con gran susto

y mayor disgusto

y pensando: “¡Vaya mierda!”,

no se te pierda

de vista

que le escribe un gran artista

y no cualquier correveidile,

y que entre vacilación y bacilo,

lo que hay es mucho vacile:

pues la guasa

que el poeta aquí se trae

es porque usa “vacilar”

con la acepción quinta de la RAE.)

 

lunes, 25 de mayo de 2026

BLUES DEL INFIERNO

 


Si tienes un mal día

te conviene escuchar blues,

oír gemir a un negro

que no alcanza a ver la luz,

regodearte en su lamento,

¡a lo mejor por dentro

eres negro también tú!

 

Si bajas al infierno

verás a Belcebú

triste y acojonado

cantando solo un blues.

 

Si bajas al infierno

verás a Lucifer

solo y acojonado,

baja a cantar con él.

 

Si bajas al infierno

verás solo a Satanás,

allí te está esperando

que le marques el compás.

 

Si tienes un mal día,

si arrastras una cruz,

si la melancolía

es más fuerte que tú,

si en vez de vida, a cuestas

ya llevas tu ataúd,

no pierdas más el tiempo,

sumérgete en el blues.

 

Si bajas al infierno

verás a Belcebú

triste y acojonado

cantando solo un blues.

 

Si bajas al infierno

verás a Lucifer

solo y acojonado,

baja a cantar con él.

 

Si bajas al infierno

verás solo a Satanás,

allí te está esperando

que le marques el compás.

 

Si te tienen angustiado

tus problemas de salud,

si estás jodido en el trabajo,

sumérgete en el blues.

Si no te es fiel tu moza

y te corona la testuz,

si te van a echar del piso,

sumérgete en el blues.

 

Si bajas al infierno

verás a Belcebú

triste y acojonado

cantando solo un blues.

 

Si bajas al infierno

verás a Lucifer

solo y acojonado,

baja a cantar con él.

 

Si bajas al infierno

verás solo a Satanás,

allí te está esperando

que le marques el compás.

 

Si tu esposa te ha dejado

por golfo y por gandul,

si todo lo ves negro,

si ya no hay nada azul,

si te ladra hasta tu perro,

si todo es ingratitud,

si estás hecho una piltrafa

sumérgete en el blues.

 

Si bajas al infierno

verás a Belcebú

triste y acojonado

cantando solo un blues.

 

Si bajas al infierno

verás a Lucifer

solo y acojonado,

baja y canta con él.

 

Si bajas al infierno

verás solo a Satanás,

allí te está esperando

que le marques el compás.

domingo, 17 de mayo de 2026

ADUDAMIENTO

 


¡¿Será posible que ahora,

cuando más cuajado y recio estoy,

se me emasculan las certezas,

se me encallejonan los confines,

se me hibridan los festivos con los días laborales

y paso de los juernes a los dominlunes

y de los primaveranos a los otoñinviernos

perdiendo la fe y recuperando la esperanza

como el niño que soy avejentado por el futuro,

como el viejo que soy aniñado por el pasado,

como el eterno adolescente que soy

en la adolecida duración del presente?!

 

Pues en esto me he convertido yo oy,

en un revés de mí, en un ím,

en un ser que es res,

que va hacia de donde viene

y viene de hacia donde va

y le has pillado justo en medio del camino

y justo en el momento en que se ha dado cuenta

de que la encrucijada es una rotonda.

 

Y ahora estate calladito

y déjame pensar

si me merece la pena acelerar el paso

o me conviene recular.

miércoles, 6 de mayo de 2026

LOS MOZOS DEL PUEBLO (canción de moza)



Los mozos del pueblo, madre,

son muy pendencieros;

por eso quiero casarme

con un forastero.

 

Con un forastero, madre,

que sea tranquilo;

que no quiero vivir

con el alma en vilo.

 

Con el alma en vilo, madre,

vive mi hermana

desde que se ha casado

con Pedro Maraña.

 

Con Pedro Maraña, madre,

no me casaba yo

aunque no hubiera otro mozo

en todo el alrededor.


Pero al alrededor, madre,

hay mozos bien buenos;

yo me casaré con uno

que no sea del pueblo.

 

Los mozos del pueblo, madre,

son muy garrulos:

¡antes me quedo soltera

que casarme con uno!


Los mozos del pueblo, madre,

son muy catetos:

¡antes que casarme con uno

monja me meto!


lunes, 20 de abril de 2026

BLUES DEL ICEBERG

 


¿Por qué eres tan fría conmigo?

 

¿Por qué eres

tan fría

conmigo?

 

¿Por qué tuerces el morro

cuando te sonrío?

 

Canto para ti

y te tapas los oídos.

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

 

¿Por qué no quieres

que me cruce en tu camino?

 

Si no voy hacia ti

no tengo ya destino.

 

Te quiero desde siempre,

desde antes del abismo.

 

Te busco por el día,

por la noche te escudriño.

 

Pero tú no me haces caso.

Para ti es que yo ni existo.

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

 

Me gustas desde la escuela,

desde que éramos dos niños.

Tú nunca me hiciste caso.

Para ti yo era un canijo.

Te gustaban los macarras,

no los chicos tímidos,

y ahora estás con un borracho,

que es lo que es tu marido.

Pero ni eso me importa:

eso no ha impedido

que hoy te quiera todavía

más que nunca te he querido.

 

Pero tú no me haces caso.

¿No ves que estoy perdido?

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

 

Por tu calle paseo

entre la niebla, aterido,

a ver si te veo;

y si te veo, suspiro.

 

Cualquier día de estos

me voy a tirar al río.

 

Tu marido, el cabrón, te zurra.

Lo sé porque me lo han dicho.

Cualquier día de estos

voy y le clavo un cuchillo.

No me importa ir a la cárcel

si al salir estoy contigo.

Pero igual tú no me quieres

luego por asesino.

Y porque tienes el alma

toda sembrada de vidrios.

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.