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martes, 6 de octubre de 2026

¡POBRE SEÑOR ANTOÑO!


—¡Pero, coño,

señor Antoño,

¿qué le ha pasado

que está usted tan delgado

que da esgrima verle,

copón?!

 

—Pues mira, vecino:

que fui al otorrino,

así, de sopetón,

y menos mal,

porque en la revisión

vio el doctor

que estoy hecho un carcamal.

Y por lo pronto,

de un tirón

y a lo brusco,

me han quitado

del riñón

un pedrusco

y un pólipo

del pulmón.

 

—¡Hostia puta,

pues sí que pinta feo!

Y por lo que veo,

adivino

que le han dejado sin tocino.

 

—Así es, vecino.

Y lo que más me jode

es que me han prohibido el vino,

porque mi médico, que es abstemio,

quiere hacernos a todos

de su gremio

y me dijo con malos modos:

“Usted escoja:

o su vida

o el Rioja.”

Y yo le repliqué:

“¿Y también me muero

si bebo Rueda, Jerez,

Valdepeñas, Penedés

o Ribera de Duero?”

Y me contestó muy serio

tras lanzar un improperio:

“Blanco, tinto o rosado,

el mosto fermentado

por más que lo etiqueten

es veneno embotellado.”

Así que tengo en casa diez botellas

que tendré que tirar a la basura.

 

—¡No, por Dios, don Antoño,

no haga esa locura!

No las tire, coño,

que yo voy a por ellas,

que me hice una análitica

la semana pasada

y me salió sangre raquítica,

así que mi doctor, que es muy distinto,

y más que por la ciencia

se guía por el instinto,

para engordarla me ha recetado

que coma menos pescado

y beba más vino tinto.

 

                   

 

 

lunes, 28 de septiembre de 2026

SI TENGO COLESTEROL


Si tengo colesterol,

que me quiten lo bailao,

que es por culpa del jamón,

del chorizo y del asao.

 

Si tengo colesterol,

me merezco un buen abrazo

por comerme el chicharrón,

el torrezno y el lechazo.

 

Si tengo colesterol

no será por el gazpacho.

Será que saco morcilla

y como hasta que me empacho.

 

Si tengo colesterol,

yo ya no me maravillo:

será que soy de Segovia,

la tierra del cochinillo.

 

Si tengo colesterol,

que me den una colleja,

por todo lo que he tragado

de Año Nuevo a Nochevieja.

 

Si tengo colesterol,

más le tendrá mi vecino,

que si yo como por dos,

él come como un gorrino.

 

Si tengo colesterol,

no me pilla de sorpresa,

que bien sé que tiene grasa

cuanto saco yo a la mesa.

 

Si tengo colesterol,

será por méritos propios,

que todo lo que he zampado

no se lo comieron otros.

 

Si tengo colesterol,

la culpa es del carnicero,

que lleva con la panceta

en oferta desde enero.

 

Si tienes colesterol

ya nadie te respeta,

hasta el más tonto del pueblo

te pone enseguida a dieta.

 

Si tengo colesterol

a esta altura de la vida,

mire usted, señor doctor,

no me trate de suicida.

 

¿Qué se piensa usted, doctor?

¿Que me quiero yo morir?

No, señor;

pero, ¡jolín!,

esto del colesterol

sube con solo vivir.

 

Si tengo colesterol,

a mí eso no me asusta

y no pienso renunciar

a comer lo que me gusta.

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

Y TU QUE MERECERÍAS (Canción pop o rock o balada heavy metal. Para rap o reguetón no sé si vale)


Y tú que merecerías

que todos los días

te escribiesen poesías,

cenas reproches

todas las noches

por cualquier tontería.

Y se te indigesta

el mal humor

de quien te amarga la vida

aunque te haga el amor

a su medida,

de quien no te deja más salida

que la desolación,

de quien es un mal nacido

aunque se crea un señor.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

todos los días

el cariño y el respeto

que no te da ese cateto,

ese palurdo malhumorado

—¡¿Pero cómo te ha engañado?!—,

cada mañana desayunas

alguna humillación

que te descorazona el corazón

y abre simas y lagunas

en la ternura de tu pasión.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

que todos los días

te arrullaran con canciones,

no escuchas más que gritos,

insultos y vejaciones

del que lleva los pantalones,

pero no es un hombre de verdad,

sino un cerdo de ciudad

al que llegará su San Martín

y entonces podrás, ¡por fin!,

vestirte como a ti te gusta

y pintarte los labios de carmín

sin que venga el otro con la fusta.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

que todos los días

te colmasen de abrazos,

te pasas todas las tardes

pagando sus fracasos.

¿Por qué te casarías

con ese cobarde

que controla tus pasos

en vez de darte alas,

que siempre está de malas,

siempre poniéndote lazos?

¿Por qué te casarías

con quien ensucia tu piso,

con quien engulle tu guiso

y no limpia ni su vaso?

¿Alguna vez te quiso?

Si así fue ayer,

te dejó de querer

sin previo aviso.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

que todos los días

te comieran a besos,

¡qué feliz serías

si no fuera tan avieso

ese patán, ese cafre, ese necio

que te nubla, que te amarga,

que, aunque tiene un buen cargo,

es para ti una carga,

ese bruto que te embarga

el futuro,

ese inmaduro

imposible de sufrir,

que no tiene dos dedos de frente

y te avinagra el presente

y te niega el porvenir.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

recibir todos los días

amor a borbotones,

amor sin condiciones

ni complicaciones,

te ves enredada ahora

en poner la lavadora

con la muda sudada

de ese tirano

que te quiere siempre a mano,

que te quiere de criada

y de puta particular,

que nunca supo amar;

y aunque te dijo: “Te amo”

para que acudieras a su reclamo,

ahora se le ve el plumero

de que no era amor verdadero

y ya no te puede engañar.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

todos los días

que te regalasen flores,

pides en silencio auxilio

mientras purgas sinsabores

en la cárcel de tu domicilio

y aguantas el aguacero

mientras tu carcelero,

que no sabe quererte,

se divierte

sin llevarte a ningún lado,

sin darse cuenta de la suerte

que tuvo al conocerte

ni de que está al borde del abismo

si le dejas tú varado

en la playa de su egoísmo.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

tener al menos cada día

un par de horas de futuro,

chocas contra un muro,

el muro de las lamentaciones,

la pared de tu cocina.

Por más que reces oraciones

no es la virgen tu vecina

ni parece que esté Dios

claramente de tu parte.

Pero deja de aguantarte

y quítate ya la bata,

libérate del nudo

de su corbata,

déjale desnudo

y dile adiós

al que no sabe amarte

ni tú ya tampoco quieres

porque es el que te mata

y no ve cómo te mueres.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Tú te mereces

que los ríos lleven peces,

que brillen el sol y la alegría,

y sonreír cada día

un millón de veces.

Tú te mereces

dejar de sufrir,

asomarte al mirador

del porvenir

y que el amor

 ni te hiera ni te mate,

que enamorarse no sea un disparate

que amar no suponga morir.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

 

 

 

 

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

COPLILLAS DE CHICHINABO


 ¡Mira qué cosa más simple,

mira qué cosa más tonta:

que nunca me da a mí el sol

cuando me pongo a la sombra!

 

¡Mira qué cosa más tonta,

más absurda y sin razón:

que si me pongo a la sombra

nunca llega a darme el sol!

 

         

 

A mí me gusta el verano

esos días que hace frío.

¡Qué bien me sabe el invierno

en temporada de estío!

 

A mí me gusta el invierno

los días que sale el sol

¡Qué bien me sabe el verano

cuando no hace ya calor!

 

        

 

No seré yo más que nadie

ni seré menos que alguno.

Por más que intento ser dos,

jamás paso de ser uno.

 

Jamás paso de ser uno

por más que intento ser dos,

y aunque no soy más que nadie

que no me toque ni Dios.

 

        

 

Con el alba me levanto,

al atardecer me acuesto

y no logro ser sonámbulo

por mucho que lo intento.

 

Al atardecer me acuesto,

con el alba me levanto

y no logro estar despierto

ni madrugando tanto.

 

        


Desde que vivo en mi casa

no tengo otro domicilio,

quien me busca en otra parte

¿qué cuentas quiere conmigo?

 

Desde que vivo en mi casa

no tengo otra residencia,

quien me busca en otra parte

¿será que busca pendencia?

 

        


No tengo ganas de nada,

por eso me apunto a todo,

que al batir fuerte las alas

sacaré los pies del lodo.

 

Por eso me apunto a todo

sin tener ganas de nada,

que no hay pájaro que vuele

si no despliega sus alas.

 

        

 

A veces subo pabajo

y luego bajo parriba,

por eso critica alguno

mi forma de ver la vida.

 

A veces entro pafuera

y luego salgo padentro,

por eso critica alguno

la manera en que yo siento.