Los mozos del pueblo, madre,
son muy
pendencieros;
por eso quiero
casarme
con un forastero.
Con un forastero,
madre,
que sea tranquilo;
que no quiero
vivir
con el alma en vilo.
Con el alma en
vilo, madre,
vive mi hermana
desde que se ha
casado
con Pedro Maraña.
Con Pedro Maraña,
madre,
no me casaba yo
aunque no hubiera
otro mozo
en todo el alrededor.
Pero al alrededor,
madre,
hay mozos bien
buenos;
yo me casaré con
uno
que no sea del
pueblo.
Los mozos del
pueblo, madre,
son muy garrulos:
¡antes me quedo
soltera
que casarme con uno!
Los mozos del pueblo, madre,
son muy catetos:
¡antes que casarme con uno
monja me meto!
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