lunes, 21 de septiembre de 2026

Y TU QUE MERECERÍAS (Canción pop o rock o balada heavy metal. Para rap o reguetón no sé si vale)


Y tú que merecerías

que todos los días

te escribiesen poesías,

cenas reproches

todas las noches

por cualquier tontería.

Y se te indigesta

el mal humor

de quien te amarga la vida

aunque te haga el amor

a su medida,

de quien no te deja más salida

que la desolación,

de quien es un mal nacido

aunque se crea un señor.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

todos los días

el cariño y el respeto

que no te da ese cateto,

ese palurdo malhumorado

—¡¿Pero cómo te ha engañado?!—,

cada mañana desayunas

alguna humillación

que te descorazona el corazón

y abre simas y lagunas

en la ternura de tu pasión.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

que todos los días

te arrullaran con canciones,

no escuchas más que gritos,

insultos y vejaciones

del que lleva los pantalones,

pero no es un hombre de verdad,

sino un cerdo de ciudad

al que llegará su San Martín

y entonces podrás, ¡por fin!,

vestirte como a ti te gusta

y pintarte los labios de carmín

sin que venga el otro con la fusta.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

que todos los días

te colmasen de abrazos,

te pasas todas las tardes

pagando sus fracasos.

¿Por qué te casarías

con ese cobarde

que controla tus pasos

en vez de darte alas,

que siempre está de malas,

siempre poniéndote lazos?

¿Por qué te casarías

con quien ensucia tu piso,

con quien engulle tu guiso

y no limpia ni su vaso?

¿Alguna vez te quiso?

Si así fue ayer,

te dejó de querer

sin previo aviso.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

que todos los días

te comieran a besos,

¡qué feliz serías

si no fuera tan avieso

ese patán, ese cafre, ese necio

que te nubla, que te amarga,

que, aunque tiene un buen cargo,

es para ti una carga,

ese bruto que te embarga

el futuro,

ese inmaduro

imposible de sufrir,

que no tiene dos dedos de frente

y te avinagra el presente

y te niega el porvenir.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

recibir todos los días

amor a borbotones,

amor sin condiciones

ni complicaciones,

te ves enredada ahora

en poner la lavadora

con la muda sudada

de ese tirano

que te quiere siempre a mano,

que te quiere de criada

y de puta particular,

que nunca supo amar;

y aunque te dijo: “Te amo”

para que acudieras a su reclamo,

ahora se le ve el plumero

de que no era amor verdadero

y ya no te puede engañar.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

todos los días

que te regalasen flores,

pides en silencio auxilio

mientras purgas sinsabores

en la cárcel de tu domicilio

y aguantas el aguacero

mientras tu carcelero,

que no sabe quererte,

se divierte

sin llevarte a ningún lado,

sin darse cuenta de la suerte

que tuvo al conocerte

ni de que está al borde del abismo

si le dejas tú varado

en la playa de su egoísmo.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Y tú que merecerías

tener al menos cada día

un par de horas de futuro,

chocas contra un muro,

el muro de las lamentaciones,

la pared de tu cocina.

Por más que reces oraciones

no es la virgen tu vecina

ni parece que esté Dios

claramente de tu parte.

Pero deja de aguantarte

y quítate ya la bata,

libérate del nudo

de su corbata,

déjale desnudo

y dile adiós

al que no sabe amarte

ni tú ya tampoco quieres

porque es el que te mata

y no ve cómo te mueres.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

Tú te mereces

que los ríos lleven peces,

que brillen el sol y la alegría,

y sonreír cada día

un millón de veces.

Tú te mereces

dejar de sufrir,

asomarte al mirador

del porvenir

y que el amor

 ni te hiera ni te mate,

que enamorarse no sea un disparate

que amar no suponga morir.

 

Tú te merecerías

que todos los días

fuesen fiesta de guardar

y pasar

la mañana en el cielo,

la tarde en el mar

y la noche en brazos de un hombre

que susurrase tu nombre

mientras te hace gozar.

 

 

 

 

 

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Vigidinos S.L.

Usted no se preocupe, señor Monterroso, por la ubicación de su dinosaurio. Contrate nuestros servicios y nosotros le instalaremos al bicho un localizador GPS subcutáneo detrás de la oreja izquierda para que usted pueda dormir tranquilo. Al despertarse, por lejos que se haya ido, usted podrá conocer a través de su teléfono móvil su localización exacta, con un margen de error de 22 cm, que puede llegar como mucho a metro y medio en caso de que se haya metido en una cueva o sumergido en una laguna. Nuestro dispositivo cuenta además con sensores que registran el ritmo cardiaco y la frecuencia respiratoria, a través de los cuales se le notificará a usted, mediante simpáticos emoticones que aparecerán en la pantalla de la aplicación, si su mascota está dormida o despierta, tumbada o corriendo, pastando o defecando, sola o en compañía. Y con una función extra importantísima, con la que aventajamos a todos los aparatos de la competencia, mediante la cual se activará una alarma tanto sonora como luminosa, para que usted pueda intervenir a tiempo si así lo desea, en el caso de que su simpático lagartijo haya entrado en celo y se disponga a copular.


COPLILLAS DE CHICHINABO


 ¡Mira qué cosa más simple,

mira qué cosa más tonta:

que nunca me da a mí el sol

cuando me pongo a la sombra!

 

¡Mira qué cosa más tonta,

más absurda y sin razón:

que si me pongo a la sombra

nunca llega a darme el sol!

 

         

 

A mí me gusta el verano

esos días que hace frío.

¡Qué bien me sabe el invierno

en temporada de estío!

 

A mí me gusta el invierno

los días que sale el sol

¡Qué bien me sabe el verano

cuando no hace ya calor!

 

        

 

No seré yo más que nadie

ni seré menos que alguno.

Por más que intento ser dos,

jamás paso de ser uno.

 

Jamás paso de ser uno

por más que intento ser dos,

y aunque no soy más que nadie

que no me toque ni Dios.

 

        

 

Con el alba me levanto,

al atardecer me acuesto

y no logro ser sonámbulo

por mucho que lo intento.

 

Al atardecer me acuesto,

con el alba me levanto

y no logro estar despierto

ni madrugando tanto.

 

        


Desde que vivo en mi casa

no tengo otro domicilio,

quien me busca en otra parte

¿qué cuentas quiere conmigo?

 

Desde que vivo en mi casa

no tengo otra residencia,

quien me busca en otra parte

¿será que busca pendencia?

 

        


No tengo ganas de nada,

por eso me apunto a todo,

que al batir fuerte las alas

sacaré los pies del lodo.

 

Por eso me apunto a todo

sin tener ganas de nada,

que no hay pájaro que vuele

si no despliega sus alas.

 

        

 

A veces subo pabajo

y luego bajo parriba,

por eso critica alguno

mi forma de ver la vida.

 

A veces entro pafuera

y luego salgo padentro,

por eso critica alguno

la manera en que yo siento.


jueves, 10 de septiembre de 2026

NOCTURNO BOBALICÓN DE LAS ARAÑAS

                             


Por las noches me despierto

porque sueño con fantasmas.

Al prender la lamparilla

he asustado a las arañas.

 

Las arañas de mis sueños

tienen las patas muy largas

y construyen laberintos

en lugar de telarañas.

 

Las arañas de mis sueños

son unas arañas raras:

no se alimentan de moscas,

pero tragan garrapatas.

 

Las arañas de mis sueños,

que construyen laberintos,

no se alimentan de moscas,

que se nutren de delirios.

 

Las arañas de mis sueños

se alimentan de absurdeces:

de muertos que se suicidan

y sombras que resplandecen.

 

¡Que alguien me extirpe los sueños

o que mate a estas arañas,

que yo no duermo tranquilo

con bichos en las entrañas!

lunes, 7 de septiembre de 2026

Mi vida

Hoy voy a contaros de cabo a rabo mi vida, que ha sido ciertamente muy interesante y muy azarosa. En primer lugar, os diré que nací en un pequeño pueblecito de la provincia de Segovia.

Y aquí quiero hacer una pequeña digresión para explicaros que Segovia es una ciudad muy bonita, patrimonio de la Humanidad, que cuenta con una imponente catedral gótica, un soberbio alcázar que inspiró a Disney para el de la Reina Malvada en la película Blancanieves y los siete enanitos (1937), y una purrela de monasterios e iglesias románicas entre las que destaca la de la Vera Cruz, con su planta dodecagonal, a imitación de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Pero Segovia es famosa sobre todo por su incomparable acueducto romano.

Y esto me lleva a hacer un inciso sobre el acueducto, porque, aunque está científicamente probado que le edificaron los romanos, la leyenda dice que le construyó el diablo en una sola noche por un pacto que hizo con una joven aguadora segoviana que ya estaba harta de ir con el cántaro a la fuente y que le ofreció al demonio su alma.

Y esto me obliga a tener que hacer un excurso sobre la manía popular de explicar mediante leyendas las cosas curiosas, tanto si tienen explicación científica como si no; el caso es que la leyenda sea bonita. Pero lo grave del asunto es que los ignorantes luego se creen la leyenda a pies juntillas y se creen de verdad que la Virgen se apareció en el prado de su pueblo a una pastorcilla de nueve años y la mandó que fuera a decir al obispo que edificasen allí su ermita y para certificar el milagro y creyeran a la pequeñaja hizo que de un peñasco que allí había brotara una fuente.

Pero permitidme que abra aquí un paréntesis para denunciar lo abandonadas que están en estos tiempos modernos las fuentecillas del campo, que nadie las cuida y sales de paseo y no puedes arrimarte a ninguna a beber de morros, como cuando era yo niño, porque están llenas de zarzales y matojos. Así pasa luego, coño, que si hay un incendio en el campo no hay ni de dónde coger agua para apagarlo.

Y este de los incendios es un asunto grave que no puedo dejar pasar por alto y que me obliga a hacer una divagación, pues observo que cada verano son más numerosos y dañinos y cada año supera al anterior en hectáreas quemadas y va a llegar un momento en que si queremos ver árboles vamos a tener que ir al jardín botánico.

Precisamente quiero introducir aquí una disquisición sobre los jardines botánicos y la encomiable tarea educativa que desarrollan en cuanto a la concienciación sobre la importancia de la diversidad biológica, botánica en particular, y su brega constante en pro de un ecologismo activo que tanto implica la conservación de los cada vez más escasos ejemplares de árboles centenarios como la reforestación de las zonas que, de otro modo, amenazan con convertirse en hostiles parameras, cuando no directamente en inhabitables desiertos. Por eso yo recientemente me he suscrito al Club de Amigos del Jardín Botánico de Madrid, que, para quien no lo sepa, está junto a la Cuesta de Moyano.

Y no puedo mencionar la Cuesta de Moyano sin hablar de esta calle, aunque a alguno le parezca una desviación del tema principal de este relato, que es, como señalé al principio y llevo ya desarrollando varios párrafos, mi vida; pero que ya verá que sí que está relacionado porque en esta famosa calle, por la que se sube al Retiro, hay ubicada permanentemente una feria del libro de ocasión y fue allí donde yo me fui un viernes por la tarde recién cobrado mi primer sueldo de pescadero y me compré en una de sus casetas, no me acuerdo ya qué número, mi primer libro de poemas, que no fue otro que El jardinero, de Rabindranath Tagore, por consejo de mi buen amigo Jesús Pinar, al que años después me le mató miserablemente y sin ninguna compasión un carcinoma epidermoide.

Y mencionarlo me obliga a introducir aquí una alusión al maldito cáncer, plaga de nuestro tiempo, que después de este amigo primigenio me ha quitado también a otros que fueron carne de mi carne y alma de mi alma, como Odilo Cid, y también a varios familiares, como mi tía Maruja, la primera de todos, que murió de cáncer de mama y dejó viudo a mi tío José y huérfanos a mis cuatro primos pequeños, por lo que le maldigo, le vitupero, le denigro, le condeno, le execro, le escupo y me pongo de tan mala hostia que ya no me apetece ni seguir escribiendo sobre mi puñetera e insulsa vida, porque además encima no dejo de hacer el mono, coño, que todo el rato me estoy yendo por las ramas.