Sin tu mirada
no veo nada,
soy un ciego
con melanoma
en la piel del alma,
soy un topillo
que se deslumbra
con la penumbra
de la alborada.
Sin tu sonrisa
no tengo risa,
soy un triste
que se resiste
a beber brisa,
soy un sonámbulo
caminando descalzo
por una cornisa.
Y sin tu abrazo
todo es ocaso,
niebla y penuria,
feria de andrajos,
ciruelo al que llega
bandada de grajos,
rastrojo sin cigarras,
huerto invadido
por los yerbajos.
Si no me esperases,
¿para qué dar un paso?
En suma, dulce amada:
que si Dios, que si fe,
que si ideas, que si patria,
patrimonio y riqueza,
que si logros, que si fama;
a mí todo eso
no me importa casi nada;
lo que me importa es la vida
y la tengo bien calada
y si quieres te digo
lo que es:
sintigo
una bobada,
y al revés.