martes, 7 de abril de 2026
METASONETO MÁS DE DOS MIL SONETOS
Más de dos mil sonetos llevo escritos
y no me canso, aburro ni detengo,
que escribiendo sonetos me entretengo,
está entre mis deportes favoritos.
En ellos habrá risas, habrá gritos,
habrá suspiros, quejas y lamentos;
en ellos vierto yo mis sentimientos,
mis ideas, razones y delitos.
Para cada ocasión hay un soneto,
hay un soneto para cada hora,
y siempre queda uno que escribir.
Y el soneto al que tengo más respeto
le escribiré mirando hacia la aurora
el día que me tenga que morir.
domingo, 5 de abril de 2026
Muerte de Delmira Agustini (poeta modernista uruguaya; Montevideo, 6 julio 1914)
lunes, 23 de marzo de 2026
Pollo al curry
martes, 17 de marzo de 2026
MI SUEGRA
Yo quiero
bien a mi suegra
por haber
parido a mi esposa,
igual que
adora al rosal
el que se
lleva la rosa.
Por haber
parido a mi esposa
yo quiero
bien a mi suegra,
igual que
adora la tapia
el que
cultiva la yedra.
Yo quiero
bien a mi suegra,
que a mi
esposa me ha parido,
igual que
adora mi esposa
mucho y bien
a su marido.
Por haber
parido a mi esposa
a mi suegra
bien la quiero,
igual que
adora los campos
el que
recoge romero.
Yo quiero
bien a mi suegra,
que a mi
esposa me ha parido,
igual que
adora al garbanzo
el que le
gusta el cocido.
Por haber
parido a mi esposa
a mi suegra
quiero bien.
¡Lástima que
no pariera
como mi
esposa otras cien!
miércoles, 11 de marzo de 2026
STENT
A mi amigo Eduardo
le han puesto otro stent en el corazón
y sigue fumando,
el maricón,
como si morirse
no fuese tan importante.
El día que me falte
este amigo,
como ya me faltan otros,
me llevaré un buen disgusto;
y a la poesía,
que es su fuerte,
la temblarán las piernas
y la darán sudores
y ya no la bajará la regla.
¡Bendito stent
y maldito tabaco!;
compartiendo piso
en el pecho de mi amigo
el ángel de la guarda
y el mismísimo diablo.
Y yo tragando humo
como un condenado,
y leyendo poemarios
que huelen a cigarro;
es el precio que tengo que pagar
para disfrutar de su compañía,
de su charla serena
y de su ginebra Xoriguer de Mahón,
donde nació por azar,
o más bien por destino
(militar)
para luego ser cántabro
o no sé si más bien santanderino
(a ver si esto me lo explica bien un día,
quiero decir una noche, o madrugada,
de café, poesía, charla y ginebrazo),
para luego venir a penar a Carabanchel
(pero fuera de la cárcel)
y acabar en la calle Guabairo,
que parece que estamos en el Caribe, coño,
con dos gatos que no pueden ser más distintos:
el uno se esconde cuando llego
y no dice ni fu
y el otro viene mimosos y se me sube a las piernas
para que le acaricie mientras sorbo mi café
y le intento convencer a Eduardo
de que escriba un soneto
(que no lo ha hecho nunca, el jodío),
pero es imposible
(como lo de dejar de fumar),
tiene su poética ya definida
y cambiarle una coma
o cercenarle una rima
es querer subir al Everest en pelotas
o bajar a la fosa de las Marianas buceando a pulmón.
En fin, que escriba como le dé la gana,
que no soy su corrector;
pero que me siga invitando
a café, poesía y ginebra de Mahón.
Y como tampoco soy su cardiólogo,
que fume lo que quiera.
¡Pero, cojones,
que no se me muera!
Cuarentena
domingo, 8 de marzo de 2026
Estimado Sr. Dédalo