martes, 7 de julio de 2026

SIN TU MIRADA

 

Sin tu mirada

no veo nada,

soy un ciego

con melanoma

en la piel del alma,

soy un topillo

que se deslumbra

con la penumbra

de la alborada.

 

Sin tu sonrisa

no tengo risa,

soy un triste

que se resiste

a beber brisa,

soy un sonámbulo

caminando descalzo

por una cornisa.

 

Y sin tu abrazo

todo es ocaso,

niebla y penuria,

feria de andrajos,

ciruelo al que llega

bandada de grajos,

rastrojo sin cigarras,

huerto invadido

por los yerbajos.

Si no me esperases,

¿para qué dar un paso?

 

En suma, dulce amada:

que si Dios, que si fe,

que si ideas, que si patria,

patrimonio y riqueza,

que si logros, que si fama;

a mí todo eso

no me importa casi nada;

lo que me importa es la vida

y la tengo bien calada

y si quieres te digo

lo que es:

sintigo

una bobada,

y al revés.

Fiesta en la plaza

 

Los murciélagos hambrientos se tragan las miradas furtivas de la calurosa noche, revoloteando sobre la plaza en fiestas.

El adolescente tímido mira bailar a la chica que le gusta y cada vaivén de su cintura le expande la bóveda celeste, pero cada mirada que ella dirige a cualquier otro chico le taladra el pecho con una broca del 17.

El soltero viejo ausculta a la viuda joven pensando si se avendría a un apaño.

El casado mira a la casada con otro que fue novia suya y añora aquellos pechos que eran un poco más pequeños que los de su mujer, pero más turgentes y se han conservado, al parecer, más firmes.

El despechado, que no encuentra quien le baile el agua y baila él solo con el vino, mira mohíno a todos y no sostiene la mirada a nadie.

La guapa hace como que no mira a nadie sabiendo que todos la miran a ella. No es la que mejor baila y aun así es a la que más se disfruta de ver bailar. ¡Qué cosa es la guapura!

Una chavala del pueblo mira a un forastero rubio que se apoya en la farola del centro de la plaza sosteniendo su cerveza y sin atreverse a bailar, no vaya a hacer el ridículo. ¡Un guapo soso es lo que ella necesita!; ella, que no es tan guapa como otras, pero mucho más salada.

El músico de la banda que toca el bajo, cuando levanta la vista de las cuatro cuerdas, mira de reojo hacia la chica que baila sin despegarse del pie del escenario y le busca con su sonrisa.

No faltan, no, en el baile en la plaza las miradas furtivas, por eso proliferan esta noche los murciélagos blepovoros que de ellas se alimentan y que rayando el alba regresan a sus grutas con la panza bien llena.

De las que ellos no han sido capaces de devorar es de las que nace el futuro.

lunes, 29 de junio de 2026

Fábula de la coneja y la zorra

La coneja, por chinchar a la zorra, presumía de paridora y la decía:

—¿No te da envidia verme parir 5 o 6 veces al año mientras tú solo pares una, y encima yo te doblo o te triplico la camada?

A lo que contestó la zorra, que es un poco más lista:

—No me da envidia, no, señora coneja, sino mucha alegría y gracias doy al cielo de que así sea; pues si fuera al revés y pariera yo cinco veces al año y tú solo una, todas mis crías se morirían de hambre.

viernes, 19 de junio de 2026

El tío Mostelas

El tío Mostelas era el borrachín del pueblo. En ir a echar un traguillo de vino a la bodega se le pasaban las mañanas y las tardes. Y aun así no lograba apagar esa sed tremenda que le entró cuando se le murió su Marcelina, que era buena y dulce y sonriente y siempre llevaba en el bolsillo del mandil confites para dar a los niños cuando nos mandaba a algún recado.

Sin embargo, el día de la Fiesta Mayor, la Purísima, se le veía a la noche, en la velada en la plaza, totalmente sobrio y bailando con criterio y sin dar un traspiés frente a la orquesta. Como era un borrachín amable, todo el pueblo le quería invitar, pero él rechazaba todas las invitaciones, diciendo:

—No. Hoy no bebo. Hoy es fiesta y hay que celebrarlo.

jueves, 18 de junio de 2026

EL BACILO DE LA VACILACIÓN


Cuando me infecta el bacilo

de la vacilación,

dudo de todo,

hasta de mi condición

sexual

—que hasta ahora es la normal—

y todo me parece mal

y no sé qué hacer,

si irme a dormir

o desaparecer

en el amanecer;

si ponerme a escribir

o ponerme a leer,

si hacer un sudoku

o una sopa de letras

o si mirar cuatro tetas

en internet;

si recitar a los poetas

de la generación de posguerra

o irme a la sierra

a hacer una ruta.

 

¡Mecagüen la puta!

¡Será posible 

que dude tanto

desde que me levanto

hasta que me acuesto!

¡Dura menos

mi determinación

que el agua en un cesto,

copón!


Y no sé si coger la raqueta

para ir al frontón

o mejor la bicicleta,

aunque tuve un reventón;

si bajar por la escalera

o coger el ascensor,

si comprar en Mercadona

o ir al Carrefour,

si ponerme el polo blanco

o el azul,

si escuchar a Celia Cruz

o a Amancio Prada

cantando a Rosalía.

¡Y en estas vacilaciones

se me va pasando el día

sin atar una escoba

ni dar un palo al agua!

 

¡Esto no es normal,

chaval!

Que dude si escuchar un disco

de jevi metal

o ver la película

de Atracción fatal,

si hacer ejercicio

o entregarme al solitario vicio

de la meditación,

si tomarme un cubata

o un paracetamol,

o las dos cosas;

si catalogar

mi colección de mariposas

mientras me tomo un café

¿o mejor una cerveza?

¡Qué puta cabeza!

 

Mejor me bajo a la piscina

a nadar a crol

—¿o a braza?,

¿o a mariposa?—

y a contemplar a las vecinas

en esas tangas finas

y juzgar la diferencia

entre vejez y adolescencia

por el volumen de la grasa,

y así me distraigo un rato

con este remedio barato

y mientras cavilo

por lo menos no vacilo.

 

¡Es que dudo tanto!

¡Qué espanto!

Tanto y tanto dudo

que mira como sudo.

 

Pero, bueno, ya luego se me pasa

y vuelvo a mi rutina,

que es ir a la cocina,

abrir el frigorífico,

coger una loncha de cecina

o un muslo de pollo en pepitoria

o dos gramos de caviar

o una rodaja de lomo

o un torreznillo de Soria

y ya sin vacilar,

zampármelo con aplomo.

Y se acabó la historia.


Aquí paz

y después gloria.


Pospoema:

(Y tú, lector adusto,

que leíste este poema

con gran susto

y mayor disgusto

y pensando: “¡Vaya mierda!”,

no se te pierda

de vista

que le escribe un gran artista

y no cualquier correveidile,

y que entre vacilación y bacilo,

lo que hay es mucho vacile:

pues la guasa

que el poeta aquí se trae

es porque usa “vacilar”

con la acepción quinta de la RAE.)

 

domingo, 7 de junio de 2026

ACRÓSTICO PARA ÁNGEL REJAS GONZÁLEZ-PALENCIA CON MOTIVO DE LA COMIDA CELEBRADA CON FAMILIA Y AMIGOS POR SU 70 CUMPLEAÑOS EN EL RESTAURANTE TRIGO, DE LEGANÉS

Pues lo dicho en el título: con tal motivo escribí a mi amigo el siguiente acróstico, que leyó a los postres mi señora esposa, Lola, asistente también en calidad de amiga, pero poco dada a la escritura. 


ÁCRÓSTICO PARA ÁNGEL REJAS GONZÁLEZ-PALENCIA EN SU 70 CUMPLEAÑOS


AMIGOS, ESA ES LA PALABRA EXACTA, ÁNGEL;

NO BUSQUES MÁS EN EL DICCIONARIO DE LA RAE.

GOZA DE TODOS LOS QUE ACAPARASTE HASTA HOY

EN TU FECUNDO DEAMBULAR POR ESTE MUNDO,

LOCO, SÍ, PERO TUYO Y NUESTRO, Y MENOS LOCO COMPARTIDO.

 

RUMBO AL FUTURO PONEMOS CONTIGO

EN ESTE ACTO DE TU 70 CUMPLEAÑOS.

JUNTOS VAMOS, QUE TIEMBLE EL HORIZONTE,

AMPLÍESE EL PLAZO DE LA VIDA.

SOMOS AMIGOS Y ESO NOS DA DERECHO A MUCHAS ALBORADAS.

 

GOZA, SÍ, DE TUS AMIGOS, QUE AQUÍ ESTAMOS.

OTROS SE TE HABRÁN QUEDADO POR EL CAMINO.

NINGUNO PERDISTE, CREO, POR FALTA DE VIRTUD O CAUSA VANA.

ZAFARTE PUDISTE DE ALGUNO QUE PARECÍA Y NO ERA.

AHORA Y AQUÍ TIENES A LOS QUE TÚ HAS QUERIDO,

LOS QUE TAMBIÉN HEMOS QUERIDO QUERERTE.

ESTAMOS AQUÍ PARA AMIGARTE UN POCO MÁS TODAVÍA,

ZÁMPATE LA MIGA DE TANTO Y TAN BUEN AMIGO Y AMIGA.

 

PIENSA CUÁNTAS VIVENCIAS, EMOCIONES,

ANÉCDOTAS, SUCESOS, CHASCARRILLOS…,

LOCUAZMENTE HEMOS COMPARTIDO

EN TODOS ESTOS AÑOS TAN PRÓDIGOS EN AMISTAD.

NO MIRES MUCHO ATRÁS, SIN EMBARGO;

CENTRA TU ATENCIÓN EN EL FUTURO:

INVÍTANOS A OTRA COMIDA

ANTES DE CUMPLIR LOS CIEN.

 

                               ©Adrián San Juan, junio de 2026

Mi abrigo Rejas

Ayer, sábado 6 de junio, cumplió 70 años uno de mis mejores y más antiguos amigos, Ángel Rejas. Con tal motivo celebró una comida en el restaurante Trigo, de Leganés, en la que reunió a unos 50 amigos de todas sus etapas vitales. A los postres se leyeron textos y se entregaron regalos. He aquí el textículo que yo escribí para la ocasión y que leí ante el cumpleañero y los invitados:

MI ABRIGO REJAS

Mi abrigo Rejas es un tripo cojonudo; las dos cosas: cojo y nudo. No hay orto igual ni padrecido en todo el multiverso. Te cuenta unas histerias que te caes de culo. Y lo mejor de tordo es que no se las imprenta, kebab, sino que le han pasado de cerdad. Con él no te aburras, no, descuida.

En lo pezonal, es un tipo campichano, simpatético, extroinvertido, vitralista. Con gente así da busto, coño. Es uno de esos indivisos que a nadie dejan indigente, que siempre apotran algo con su particular forma de ser y estar, verbos copulativos y que se construyen, por tanto, con predicado nomianal.

En lo social, mi amigo Rajas es una penosa maravillosa, un ser de mar y luz. De Mariluz, sí. Y también de Juli, por supuesto. Por su puesto de esposa, quiero decir. Mi ambiguo Rejas es un hombre único, espacial, genital, un superdonato de la conversación, un hombre comprometido con sus ideas políticas, poéticas y patéticas; un luchachador incansable, un indialista en un mundo mezquino, un don Cipote moderno que no se arredra ante las casas perdidas y lucha a bazo partido contra los gigantes y contra los molinos de viento, de cuerda y de percusión.

Cuantos hemos tenido la porzuna de conocerle, nos sentimos inmensamente afrutados y queremos hoy darle mil grasas por todo lo que él ha aportado a nuestras birras. Así que, querido abrigo Rejas, grasas, grasas y más grasas de todo corazón. Es un auténtico placer estar hoy aquí con trigo (y encima en el restaurante Trigo) y contemplar en vivo y en directo tus 70 anos tan bien llevados.

                                       ©Adrián San Juan, junio 2026