lunes, 20 de abril de 2026

BLUES DEL ICEBERG

 


¿Por qué eres tan fría conmigo?

 

¿Por qué eres

tan fría

conmigo?

 

¿Por qué tuerces el morro

cuando te sonrío?

 

Canto para ti

y te tapas los oídos.

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

 

¿Por qué no quieres

que me cruce en tu camino?

 

Si no voy hacia ti

no tengo ya destino.

 

Te quiero desde siempre,

desde antes del abismo.

 

Te busco por el día,

por la noche te escudriño.

 

Pero tú no me haces caso.

Para ti es que yo ni existo.

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

 

Me gustas desde la escuela,

desde que éramos dos niños.

Tú nunca me hiciste caso.

Para ti yo era un canijo.

Te gustaban los macarras,

no los chicos tímidos,

y ahora estás con un borracho,

que es lo que es tu marido.

Pero ni eso me importa:

eso no ha impedido

que hoy te quiera todavía

más que nunca te he querido.

 

Pero tú no me haces caso.

¿No ves que estoy perdido?

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

 

Por tu calle paseo

entre la niebla, aterido,

a ver si te veo;

y si te veo, suspiro.

 

Cualquier día de estos

me voy a tirar al río.

 

Tu marido, el cabrón, te zurra.

Lo sé porque me lo han dicho.

Cualquier día de estos

voy y le clavo un cuchillo.

No me importa ir a la cárcel

si al salir estoy contigo.

Pero igual tú no me quieres

luego por asesino.

Y porque tienes el alma

toda sembrada de vidrios.

 

Ni siquiera un iceberg

tiene el corazón tan frío.

Eres más cruel que la nieve

en la rama del espino.

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