Un río que se seca y deja peces boqueando y renacuajos sin patria ni futuro. Una panadería que cierra y el barrio, en vez de a pan cliente, huele ya solo a caca de perro. Una mujer que ha perdido el jugo ente las piernas y se cimbrea en vano sobre un hombre aburrido. Un anciano que pasa las mañanas procurando no morirse y las tardes pensando su epitafio. Un profeta que anuncia el fin de los tiempos cuando ya solo queda media hora. Una monja rememorando aquel lejano día en que perdió la virginidad. Un estudiante que pasa la última página del libro y no recuerda ni de qué materia hablaba. Un mártir que todavía sigue vivo cuando ya todos sus verdugos se han cansado de escarnecerle.
Y a lo lejos montañas escarpadas y un sol que solo se deja mirar cuando agoniza.
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