sábado, 21 de febrero de 2026

El diluvio personal

Tú no sabes lo que es vivir bajo un paraguas. Tú no sabes lo que es pisar ranas con los pies desnudos, ni dormir con las sábanas mojadas, ni esperar a las citas bajo la lluvia sin soportales, ni vestir a todas horas este impermeable gris, ni conducir siempre con el limpiaparabrisas activado. Tú no sabes lo que es no poder sentarse en una terraza a tomar el sol y una cerveza, renunciar a ir a la sierra, a pasear por la playa, a participar en merendolas campestres. Tú no sabes lo que es comer la sopa aguachinada y beber vino aguado. Tú no sabes lo que es que de la humedad te salgan hongos entre los dedos de los pies y que en vez de cruzarte por las calles con gatos y perros te cruces con sapos y renacuajos. Tú no sabes lo que es vivir siempre pendiente de las nubes, meter cada dos por tres los pies en un charco, que la humedad te cale hasta los huesos y más allá, hasta la raspa del alma.


Tú no lo sabes. Y no lo quieras saber. Si alguna vez la lluvia te pilla en descampado, corre a guarecerte cuanto antes; corre, corre, corre, antes de que te empape y se encapriche de ti.

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