El profesor Kabuto y su equipo de
la universidad de Yokohama han logrado demostrar experimentalmente las
propiedades nutritivas de las caricias. Dividieron una camada de 20 ratas
comunes recién nacidas en dos grupos, A y B. Aparte de la alimentación y
cuidados convencionales, idénticos para ambos, al grupo A le sometieron además
a un tratamiento sistemático a base de caricias de minuto y medio a intervalos
de una hora, aplicadas las 24 horas del día en tres turnos de 8 por las
ayundantes del profesor, señoritas Kosihiro, Naburi y Okiyama. Los controles
rigurosos y diarios de talla y peso revelan que los individuos del grupo A crecieron
un 15% más deprisa y engordaron un 20% más que los del B, resultando de ello
ejemplares más desarrollados, corpulentos y lustrosos.
En la segunda fase del proyecto se
propone el profesor Kabuto realizar el experimento con bebés humanos recién
nacidos para poder confirmar así su tesis principal, a saber, que el exceso de
atenciones, mimos, besos y caricias recibidos durante la infancia es en las
sociedades modernas una de las principales causas de la obesidad mórbida.
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