Cada persona es un mundo, pero no hay un mundo para cada persona; por eso nadie puede exigir un mundo a su medida. Pero tampoco se le puede negar a nadie el derecho a luchar por el mundo que desea.
Cada persona es un mundo, pero no hay un mundo para cada persona; por eso nadie puede exigir un mundo a su medida. Pero tampoco se le puede negar a nadie el derecho a luchar por el mundo que desea.
A la buena gente todo le parece mejor: el mundo, la vida, la propia gente... ¿No merece la pena ya solo por esto formar parte de la buena gente?