Aquellos dos ceros gemelos, 0’ y 0’’, viendo que juntos representaban muy poquita cosa y no llegaban a nada, decidieron separar sus caminos y echaron a andar en direcciones contrarias.
Tras largo, largo, largo recorrido, ambos encontraron a su uno, se enamoraron y formaron pareja. Pero 0', que era un soberbio, se empeñaba en colocarse siempre el primero, anulando por completo a su pareja; y así no pasó jamás de ser un cero a la izquierda.
Su hermano 0’’, en cambio, que era humilde, pues comprendía muy bien su verdadera condición y asumía con naturalidad sus limitaciones, cedía el protagonismo a su pareja y la dejaba mandar; él siempre detrás, siempre a su rebufo, haciéndola brillar y brillando junto a ella.
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