Ayer, sábado 6 de junio, cumplió 70 años uno de mis mejores y más antiguos amigos, Ángel Rejas. Con tal motivo celebró una comida en el restaurante Trigo, de Leganés, en la que reunió a unos 50 amigos de todas sus etapas vitales. A los postres se leyeron textos y se entregaron regalos. He aquí el textículo que yo escribí para la ocasión y que leí ante el cumpleañero y los invitados:
MI ABRIGO REJAS
Mi abrigo Rejas es un tripo cojonudo; las dos cosas: cojo y nudo. No hay orto igual ni padrecido en todo el multiverso. Te cuenta unas histerias que te caes de culo. Y lo mejor de tordo es que no se las imprenta, kebab, sino que le han pasado de cerdad. Con él no te aburras, no, descuida.
En lo pezonal, es un tipo campichano, simpatético, extroinvertido, vitralista. Con gente así da busto, coño. Es uno de esos indivisos que a nadie dejan indigente, que siempre apotran algo con su particular forma de ser y estar, verbos copulativos y que se construyen, por tanto, con predicado nomianal.
En lo social, mi amigo Rajas es una penosa maravillosa, un ser de mar y luz. De Mariluz, sí. Y también de Juli, por supuesto. Por su puesto de esposa, quiero decir. Mi ambiguo Rejas es un hombre único, espacial, genital, un superdonato de la conversación, un hombre comprometido con sus ideas políticas, poéticas y patéticas; un luchachador incansable, un indialista en un mundo mezquino, un don Cipote moderno que no se arredra ante las casas perdidas y lucha a bazo partido contra los gigantes y contra los molinos de viento, de cuerda y de percusión.
Cuantos hemos tenido la porzuna de conocerle, nos sentimos inmensamente afrutados y queremos hoy darle mil grasas por todo lo que él ha aportado a nuestras birras. Así que, querido abrigo Rejas, grasas, grasas y más grasas de todo corazón. Es un auténtico placer estar hoy aquí con trigo (y encima en el restaurante Trigo) y contemplar en vivo y en directo tus 70 anos tan bien llevados.
©Adrián San Juan, junio 2026
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