miércoles, 12 de agosto de 2026

SONETO DEL REY ABSOLUTISTA

 


El rey absolutista manda mucho:

manda que a su caballo le den leche

y a su perro perdiz en escabeche

y a su gato le den raspas de trucho,

 

que nadie cace nunca en sus terrenos,

que el pueblo se alimente de cebolla

aunque todos sus montes estén llenos

de perdiz y sus mares de centolla.

 

El rey absolutista es un gordito

que cuando mea no se alcanza el pito

de lo gorda que tiene la barriga.

 

Pero eso a él apenas le preocupa:

donde le entran las ganas desocupa

y que Dios su meada la bendiga.

 

Ya viene al punto la criada

con la bayeta, limpia la meada

y aquí no pasa nada.

sábado, 8 de agosto de 2026

Tiempo diferido

Te veo al otro lado de la plaza el día de la Fiesta mientras suena el mismo pasodoble, “España cañí”.

40 años llevaba yo sin venir al pueblo. Tú no te pareces ya en nada a la moza galana que eras. Te he reconocido tan solo por la deslumbrante adolescente que bailotea a tu lado. Es clavadita a ti, a la que tú eras cuando me atravesaste el corazón en el espino.

Llevo toda la vida haciendo en sueños lo que no fui capaz de hacer en la realidad aquella noche de fiesta y amor incipiente y desesperado: atravesar la plaza hacia ti y preguntarte: “¿Bailas?”

Ahora que te he visto creo que ese sueño ha muerto. Puede que en su lugar sufra cada noche una pesadilla en que al ir cruzando la plaza y acercándome a ti para pedirte baile vaya viendo cómo te vas arrugando, cómo se te caen las tetas, como se te hincha la barriga, cómo se te deforman las caderas, cómo se te engrosa la cintura, cómo pierdes la chispa de los ojos y se te avinagra el rictus de la risa mientras el tiempo, ese cabrón, ese sinvergüenza, ese hijo de la grandísima puta, aprovechando que esa noche hay baile de disfraces, se me acerca en forma de garrulo borrachuzo con un cubata de DYC con Coca Cola en la mano y me espeta en toda la jeta: “¡Palurdo, las cosas hay que atreverse a hacerlas la primera vez que te entran ganas!”

EL ENAMORADO

 


                       Si de ti me he enamorado

no es porque seas tan guapa,

que mujeres muy hermosas

hay alguna en cada casa.

 

Lo que no hay en todo el pueblo,

ni siquiera en la comarca,

es mocita más alegre,

con más garbo y con más gracia.

 

Que al pasar tú por las calles

van cantando las calandrias

y se posan los vencejos

en las ramas de la acacia.