no le falta una tilde ni una coma
para llamarse amor de aquí hasta Roma,
cuajado amor, ni en ciernes ni presunto.
Y si mi amor ponemos todo junto,
no cabría ni en cuenco ni en redoma;
ni le horada del tiempo la carcoma
ni se desvía un punto de su asunto.
Mi amor yo no le escribo con borrones,
sino con pertinaz caligrafía;
y a mí no se me tuercen los renglones.
Mi amor queda firmado en esta hoja
con el lugar y fecha de este día
y con mi sangre en rúbrica bien roja.
© Adrián San Juan Galindo
en Leganés a 24 de octubre de 2025
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