Si yo declarase
todo lo que siento
llenaría de palabras
hasta el último desierto.
Si yo no acallara
mi alma y mi pensamiento,
hasta en otra galaxia
se oiría su estruendo.
Por eso me callo,
me camuflo en el silencio,
hombre de pocas palabras
y procesiones por dentro.
¡Que llueva, que llueva
y que sople el viento,
que todo lo ensordezcan
ventiscas y aguaceros!
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