Tres tristes tigres tragaban trigo
en un trigal. Hasta que llegó el nuevo terapeuta, mandó a la mierda la terapia
familiar, la terapia psicoanalítica y psicodinámica, la terapia
cognitivo-conductual, la terapia humanista, la terapia sistémica, el yoga y el
mindfulness, y les sacó del maldito trigal y les condujo hasta el prado en el que
pastaban las vacas. Mano de santo, oye. ¡A tomar pol saco la tristeza!
(El terapeuta, que no descansa, está ahora tratando con electroshock el trauma de las vacas supervivientes).
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