sábado, 29 de junio de 2024
Barbaridades
domingo, 23 de junio de 2024
Preferencias
domingo, 16 de junio de 2024
29 manicomios
jueves, 6 de junio de 2024
La piraña socorrista
Cosa nunca vista:
¡una piraña socorrista
en la piscina municipal!
La ha contratado el concejal
sin proceso de selección, a dedo
–yo con estas cosas no puedo-.
Dicen que es prima de su cuñada,
¡y aquí no pasa nada!
Lo ampara el Ayuntamiento
por la Ordenanza de Socorrimiento
y el alcalde lo refrenda
—¡El alcalde!, ¡menuda prenda!,
que ha contratado de asesor
al novio de su consultor
y ha recalificado un terreno baldío
que era propiedad de su tío
y ya está construcciones Orujo
levantado chalés de lujo.
A algunos les parece bien
porque saben quién es quién
y quién puede darle una prebenda
al primer menda que se venda,
y quién puede darles un carguete
si se hacen su amiguete.
A muchos les parece mal,
pero les va a dar igual:
el alcalde es prepotente,
pasa mucho de la gente,
llama facha al disidente
y que le sigan la corriente.
Así que este año
mejor no me baño,
no sea que la piraña
me muerda la castaña,
que, como dice mi vecina,
¡cualquiera mete el culo en la piscina!
domingo, 2 de junio de 2024
Pesimistas
domingo, 26 de mayo de 2024
Enemigos
Si
quieres no tener enemigos, no tengas patria ni religión ni ideología; no tengas
familia ni propiedades ni emociones ni vivencias.
Si
quieres no tener enemigos, anúlate por completo, no te definas, no te postules,
no te comprometas, vive en la inopia, se inocuo, no pintes nada en ninguna
parte nunca.
Si
quieres no tener enemigos, cede ante cualquiera, no te opongas a nadie, no
reclames nada, cumple tus obligaciones sin exigir tus derechos.
Si
quieres no tener enemigos, silencia tu palabra, renuncia a tus sueños,
resígnate a carecer también de amigos.
Si
quieres no tener enemigos, si quieres garantizártelo absolutamente y por
completo, muérete sin más.
Y
aun así es posible que todavía haya alguien que se invente una excusa para
odiarte y acuda a escupirte al cementerio.
domingo, 19 de mayo de 2024
Contra el absurdo
Yo te maldigo, oh absurdo, padre borracho que maltrata a sus hijos, hijo sinvergüenza que humilla a su padre, madre avarienta que esconde sus pezones rezumantes de leche, bebé prematuro que nace riendo y mofándose del dolor de su madre descuajada.
Yo te desprecio, oh absurdo, alimaña desdentada, rata pestilente, oruga urticante que atraes con brillo de luciérnaga, gorrino que se alimenta de sus propias heces y engorda y engorda hasta reventar en plena noche.
Yo te odio, oh absurdo. ¿En qué momento sembraste tus huevos en el cerebro de los hombres para que en él creciesen tus larvas? Te odio porque haces que los hombres se comporten como un virus, cometan locuras indignas y persigan sueños mutilados.
Yo te condeno, oh absurdo, patrón de los imbéciles, que te adoran mientras te riegan con su baba. Te condeno por alimentar con leña verde el fuego fatuo de las intenciones putrefactas y dar cobijo en tus cloacas a la maldad de la vida, por orinar en la nieve de la que brotan los manantiales y escupir en la cara a los hombres de buena voluntad.
Yo
me cago en ti, oh absurdo, y si pudiera te enterraba en un abismo del
inframundo bajo mil toneladas de nubes.






