domingo, 26 de octubre de 2025

Mártir

Yo de pequeño quería ser misionero y mártir. ¡Qué emocionante me parecía a mí eso de ir a predicar al África Negra y que te acabaran cociendo unos caníbales en una perola gigante, no sé si con patatas o sin patatas!

Hasta que conocí a un caníbal de verdad. Entonces se me quitó la tontería. Fue Apolonio Malparido, que llegó al internado avanzado el primer trimestre, se ve que expulsado de otro colegio por rabioso, y empezó a dar bocados a todo el mundo.

A mí me pilló un día en pantalones cortos a la que íbamos a la clase de gimnasia con don Aniceto y me pegó un mordisco en el muslo que me levantó una buena tajada. Cinco puntos de sutura me tuvieron que dar. ¡Anda que no me han preguntado luego en la piscina y en la playa mil veces que qué perro me mordió en la pantorrilla, tan escandalosa me luce la cicatriz! Quedé tan traumatizado que no solo se me quitó la ilusión de ser mártir, sino que me hice ateo recalcitrante.

Así que aquí me veis ahora, repasando la lectura de los Hechos de los Apóstoles que me ha pedido el cura de mi pueblo, don Anastasio, que lea en la misa de hoy; porque Dios no existe, pero la Santa Madre Iglesia sí, y en este pueblo somos cuatro y tres son viejas. Si no vamos a misa los ateos, el cura ni se molesta en venir, porque mi pueblo dista 60 Km de la capital de la provincia y la carretera está sin asfaltar.

viernes, 24 de octubre de 2025

SONETO DEL AMOR CUAJADO

No le falta a mi amor siquiera un punto,

no le falta una tilde ni una coma

para llamarse amor de aquí hasta Roma,

cuajado amor, ni en ciernes ni presunto.


Y si mi amor ponemos todo junto,

no cabría ni en cuenco ni en redoma;

ni le horada del tiempo la carcoma

ni se desvía un punto de su asunto.


Mi amor yo no le escribo con borrones,

sino con pertinaz caligrafía;

y a mí no se me tuercen los renglones.


Mi amor queda firmado en esta hoja

con el lugar y fecha de este día

y con mi sangre en rúbrica bien roja.



© Adrián San Juan Galindo

en Leganés a 24 de octubre de 2025

 

domingo, 19 de octubre de 2025

El ángel de la guarda

Cuando iba a saltar sobre el abismo…

—¡Alto! ¡Aguarda! —me dijo mi ángel de la guarda—. ¿No ves que está muy alto? ¿Has revisado bien el paracaídas? ¿Por qué no te dedicas mejor a la petanca, que no tiene riesgos?

Sorprendido de semejante intrusión en semejante momento, y cabreado, en cuanto aterricé me fui a ver a Dios, que estaba en el huerto acollando las cebollas, y le presenté una queja y una solicitud: que me cambiase el ángel de la guarda por otro que no fuese tan caguica y timorato, porque yo soy un aventurero y necesito el riesgo para que la vida tenga su picantillo y valga la pena, que si no, es una sosería, y yo me muero si no corro peligro.

Pero Dios me dijo:

—Los ángeles guardianes no se escogen, majete; los asigna aleatoriamente un programa informático por el que pago una pasta, así que te aguantas con el que te ha tocado en suerte. Además, dale tiempo, es un poco novato, está aprendiendo, pero es buen chaval y ya se espabilará.

—Pero, aunque él me vigile y me aconseje prudencia, yo puedo ejercer siempre mi libre albedrío, ¿no?

—¡Hombre, claro! El libre albedrío es el santo y seña de todas mis criaturas. Eso sí, yo te aconsejo que a todas tus aventuras peligrosas acudas siempre bien confesado, porque si te matas en pecado mortal y vas al infierno, a mí no me vengas luego con pamplinas.

—¿Pero qué pecado mortal ni pecado mortal, si soy más bueno que el pan y más majo que las pesetas?

—¡Ya lo sé, hombre! Lo decía por picarte.

—¡Hay que ver cómo es usted, Señor!

—Omnisciente, omnipotente y omnipresente. Esos son mis atributos.

—¡Ole sus güevos!

—¡Habla bien, que incurres en sacrilegio!

—Es una simple interjección exclamativa para expresar admiración, sin significado literal.

—¡Menuda interjección estás tú hecho!

—Bueno, me voy, que tengo una expedición al Aconcagua.

—Sí, vete, anda, y no me entretengas más, que tengo que sulfatar las patatas contra el gorgojo. A ver si te voy a imponer de penitencia que las sulfates tú mientras yo almuerzo

—¡Adiós, adiós! ¡Pase usted buena tarde!

lunes, 13 de octubre de 2025

POEMANÍAS 1

Una cosa que me gusta muchísimo

es leer los prospectos de los medicamentos

de cabo a rabo,

es decir,

de “Prospecto: información para el usario”,

que, por cierto, es un endecasílabo perfecto,

hasta: “La información detallada de este medicamento está disponible en la página Web de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) http://www.aemps.gob.es,

que no he sido capaz de poner en verso

por más que he intentado diversas combinaciones

de arte mayor y de arte menor.

 

Y me gusta tanto esta lectura

porque al acabar de leer

siento un enorme regocijo,

me saltan de alegría las palabras en el vientre,

por no haber estudiado Farmacia ni Medicina,

sino Filología Hispánica,

que es otra cosa;

véase la diferencia entre estos versos de Lorca:

“Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.”,

y estas líneas del prospecto de la Atorvastatina:

“El recubrimiento del comprimido contiene Opadry II White OYL-28900 (contenido lactosa monohidrato, hipromelosa, dióxido de titanio y macrogol) y talco”.

 

Cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad poética,

o no sea farmacéutico,

o las tres cosas,

entenderá perfectamente lo que digo.

 

Amigos, la vida nos sorprende

y nos depara placeres insospechados

donde creíamos que no había más que un comprimido

para después de la cena:

¡bendita sea

la farmacopea!

domingo, 12 de octubre de 2025

La vegetariana

Coincidimos en aquella fiesta, me entró por el ojo con su talle de lirio, y fui y se lo dije:


—Me gustas a rabiar.

—Yo también me había fijado en ti.

—Pues si quieres hacemos el apaño

—¿Para esta noche o para todo el año?

—Por mí, para la eternidad.

—Pero yo soy vegetariana. No puedo besar a nadie que coma carne.

—¡Hosti! Yo es que soy de Segovia y en mi pueblo todas las fiestas se celebran comiendo lechazo.

—Pues si quieres estas carnes —me dice sopesándose con ambas manos ambos pechos— tendrás que renunciar a las del cordero. Y no me podrás engañar comiéndolo a mis espaldas, porque tengo la sensibilidad tan desarrollada que lo noto al primer aliento hasta después de tres meses de la ingesta.

—¡Macagüen!

—Tú veras.

—¿Me lo puedo pensar?

—Medio minuto tienes —me dice poniendo el cronómetro en el móvil.

—Vale, vale —contesto a los 29 segundos—. Renuncio al lechazo.

—Y al cochinillo.

—¡Y al cochinillo!

—Y a la ternera.

—¡Y a la ternera!

—Y al pollo.

—¡Y al pollo!

—Y al conejo al ojimójili.

—¡Ay! ¡Y al conejo al ajimójili!

—Y a los torreznos de Soria.

—¡Y a los torreznos de Soria!

—Y a los zarajos de Cuenca.

—¡Y a los zarajos de Cuenca!

—Y al chorizo, el salchichón y la morcilla.
 
—¡Y al chorizo, el salchichón y la morcilla!

—Y al jamón ibérico de bellota.

—¡Por Dios, qué suplicio!

—Repito: Y al jamón ibérico de bellota.

—¡Y al jamón ibérico de bellota!

—Y a todo tipo de pescado.

—¿Incluidas las latillas de anchoas?

—Incluidas. Venga, dilo.

—Renuncio a todo tipo de pescado, incluidas las latillas de anchoas.

—Y a todo tipo de mariscos.

—¿Incluidos los carabineros a la plancha?

—Incluidos, pesao. Venga, dilo; que si no, me largo.

—¡Renuncio a todo tipo de mariscos, incluidos los carabineros a la plancha!

—¡Así me gusta!

—¿Pero entonces qué voy a comer?

—¡Uy, muchisísimas cosas que a lo mejor no has ni probado! Por ejemplo, endibias.

—¡Menos mal! ¡Estoy salvao! ¿Y no hay licencia, al menos una vez al año, para comer chuletas a la parrilla a la puerta la bodega?

—¡Ni se te ocurra!
 
—Por lo menos serás cariñosa, ¿no, maja?

—¡Uy! ¡Te voy a matar de cariño, majo! ¡No vas a echar de menos la carne!

—¡Más me vale!

miércoles, 8 de octubre de 2025

SONETO BARROCO Nº 4


Loco fuera yo si fuera barroco,

seguidor de Quevedo o gongorino,

o de Lope de Vega, el más divino,

y también el más humano y el más loco;

 

y anduviera escribiendo poco a poco

sonetos con mejor o peor tino,

como si no tuviera más destino

que acabar desquiciado y mal del coco.

 

Pero no se me ocurre a mí tal cosa,

no escribo yo un soneto aunque me maten,

que no quiero acabar en manicomio.

 

No quiero que me seden y me aten,

así que me pondré a escribir en prosa

y otra vez leeré el Deuteronomio.

sábado, 4 de octubre de 2025

24:00 (Nocturno)

Son las 12 en punto de la noche. Aledaños de una macrodiscoteca de polígono industrial. El hombre lobo tiene los labios manchados de sangre. A sus pies yace una cenicienta ya da igual si rubia. El joven levanta los ojos a la luna y, como pidiéndola cuentas, la hace una pregunta de orden metafísico, que es a la vez queja y súplica: “¿Cuándo podré yo enamorarme de verdad y saciarme con el agua de los besos en vez de con la sangre de la aorta?”. Luego llora de impotencia, de remordimiento y de rabia. 

La luna le contempla. Ha escuchado sus pensamientos, pero no puede compadecerle porque su crueldad es inmarcesible, ya que arrastra en su rotación un resentimiento telúrico. Por eso contesta para sí con astronómico desaliento: “¡Cuando brille mi esfera con luz propia!”.