jueves, 18 de julio de 2024
Ya
domingo, 14 de julio de 2024
Allí
Tras un largo y proceloso viaje, que duró varios años y atravesó latitudes y pasó por muchos ecosistemas y contempló innumerables paisajes, llegué allí.
—¿Es aquí? —pregunté sin más al primero que vi. Un viejo que parecía un niño me respondió con voz aflautada de mujer virgen:
—Aquí es, si procuras que lo sea.
Como me quedé perplejo intentando comprender su respuesta, continuó, solo que ahora me pareció más bien un niño avejentado, quizás por la sabiduría, y ahora el timbre de su voz era de madre primeriza:
—El punto de origen está claro: lo marca el lugar de nacimiento. Sin embargo, el destino es desconocido, porque lo marca la muerte, que es impredecible a menos que uno cometa la insensatez de atreverse a buscarla.
—¿Entonces cómo puedo saber que aquí es allí donde iba? ¿Cómo puedo saber que por fin he llegado? —repliqué con la zozobra de una duda insondable.
Sonrió. Pero ahora su sonrisa era la de una anciana que había criado muchos nietos huérfanos de madre. Su voz, en contraste, era áspera como la de un fumador empedernido:
—Solo has llegado si te detienes. Si continúas, este ya no es tu destino.
La anciana, que ya no sonreía y ahora presentaba el semblante de una niña a punto de echarse a llorar, parecía saberlo todo y no querer decir nada claramente. Me hubiera gustado que dijera simplemente: “Quédate” o “Vete”, y yo lo hubiera hecho; pero, al parecer, nadie quiere dar a los demás instrucciones exactas sobre la vida ni sobre la muerte, porque tanto la vida como la muerte son muy traicioneras y al primero que se complacen en traicionar es al que va dando consejos sobre ellas.
—No sé qué hacer, abuela —dije, aunque ya no tenía frente a mí a una anciana, sino a una joven hermosísima de mirada anhelante, que me habló, esta vez sí, con la dulzura propia de su aspecto:
—Muchos no se dan cuenta de que han vivido una vida equivocada por elegir un destino equivocado hasta que agonizan en ese lugar y son enterrados allí. Por eso luego en sus tumbas nunca se posan las abubillas.
Comprendí que era inútil hacer más indagaciones. Sin embargo,
la joven frente a mí no había cambiado de apariencia en este intervalo y eso me
animó. Podría ser un buen augurio.
Me he quedado aquí. Ahora bien, no tengo modo de saber si
aquí es allí donde iba. Eso tal vez mañana pueda discernirlo alguno de vosotros
de pie frente a mi tumba y grabarlo en ella, en una esquinita, a modo de nota a
pie de página.
viernes, 5 de julio de 2024
Alternativas
—Dos alternativas tienes: o me obedeces en todo o te largas de casa y de paso te llevas a los putos críos.
Eso me dijo mientras se ponía el cinto tras la última paliza.
Pero había una tercera, señor juez, que para algo era yo la que cocinaba en casa.
sábado, 29 de junio de 2024
Barbaridades
domingo, 23 de junio de 2024
Preferencias
domingo, 16 de junio de 2024
29 manicomios
jueves, 6 de junio de 2024
La piraña socorrista
Cosa nunca vista:
¡una piraña socorrista
en la piscina municipal!
La ha contratado el concejal
sin proceso de selección, a dedo
–yo con estas cosas no puedo-.
Dicen que es prima de su cuñada,
¡y aquí no pasa nada!
Lo ampara el Ayuntamiento
por la Ordenanza de Socorrimiento
y el alcalde lo refrenda
—¡El alcalde!, ¡menuda prenda!,
que ha contratado de asesor
al novio de su consultor
y ha recalificado un terreno baldío
que era propiedad de su tío
y ya está construcciones Orujo
levantado chalés de lujo.
A algunos les parece bien
porque saben quién es quién
y quién puede darle una prebenda
al primer menda que se venda,
y quién puede darles un carguete
si se hacen su amiguete.
A muchos les parece mal,
pero les va a dar igual:
el alcalde es prepotente,
pasa mucho de la gente,
llama facha al disidente
y que le sigan la corriente.
Así que este año
mejor no me baño,
no sea que la piraña
me muerda la castaña,
que, como dice mi vecina,
¡cualquiera mete el culo en la piscina!






