jueves, 29 de enero de 2026

No es por busto

 

A mí me llaman ladrón porque a veces cojo y manco lo que no es mimo. Por eso también me llaman, metaafónicamente, abrigo de lo ajeno. Pero yo no soy un ladrón. Yo, si bobo, no es por busto, es por necedad. Me han embrujado a ello las circunstancias de la birra, pues he nacido y me he criado en un barrio margianal, mi casa era un hacha bola. Allí vivía con mi madre, mi pádel y mis hermanos, que ya no me acuerdo bien si eran catorce o Quirce.

A mi padre, que era pezón de albañil, le despidieron del badajo por llevarse de la obra literaria, sin permiso del caspataz, claro, un saco de cimiento y la carretilla en que lo trasportaba. Al verse en el parto y no tener subsidio de desempleo, porque estaba trabajando bajo cuerva, sin contralto ni contratenor, se dio al ave vida y se convirtió en un bombacho perdido que siempre llegaba a casa dando zumbos y apestando a orugo del más barato.

Mi madre, como mi pádel no traía ya dinero a casa, se tuvo que echar a la calle para sacar a sus churumbelenes adelante, así que se hizo prostiburra y trabajaba a descuajo; eso sí, cuando no estaba quejada de enfermedades venenereas, que eran muy arbitrales por aquellos tiempos y en aquellos barros.

Con todo yeso, nunca salimos de podres y yo de peceño nunca tuve juguetes ni me daban la propina para comprar chocherías los domingos; y muchos días no tenía casi nata para comer y pasaba mucha alambre, así que tuve que agudizar los sentidos y buscarme las mañas de Zaragoza para conseguir reclusos con que prosperar yo y ayunar también a mi familia, pues no en vano de la puerta era yo el hermano de mayor cerdad. Y así es como empeciné a cometer pequeños bobos, y luego más glandes, para poder tener algo, aunque siempre tuve moco y nunca chucho.

Y esa es la explicación suciológica de que yo me haya convertido en un delicuescente, en una escoria sucial, Encarna de presidio, siempre con un pie en la cárcel y otro fuera. Pero yo no soy malo, señor juez. Solo soy una pobre víctima de la fatalidad del desatino y la injusticia de la suciedad.

1 comentario:

Ángel Rejas dijo...

En dos apalabradas: im- presionable. Multas vezes be prensado yo cómo hacer un tesfamento aparecido y no sabía moco. Gracias, amigo por enseñármela mejor manera de bobar. Un sablazo blande, glande.