El empleado de correos Ángel Sánchez de Dios llama al
timbre del 3ºA. Abre la puerta María Gutiérrez, jovenzuela tímida, y la hace
entrega de un certificado urgente: “Se la notifica que ha sido designada para
ser madre de Dios. A la apertura de este envío concebirá por obra y gracia del
Espíritu Santo. Contra la presente resolución no cabe recurso alguno”. Ella,
dócil como es, firma el acuse de recibo, cierra la puerta y pone un guasap a
José Carpintero, Pepe, su novio del instituto: “Lo snto, carñ, lo nstro s impsble”.
miércoles, 7 de agosto de 2024
Anunciación
sábado, 3 de agosto de 2024
Más
Infinitos
El infinito parece ser que no tiene fin, pero sí principio: comienza en los ojos del que mira y en el corazón del que anhela. Además, no hay solo uno, sino muchos. Se producen terribles cataclismos cuando colisionan entre sí. Y cuando confluyen dos y se diluyen el uno en el otro y se nutren el uno al otro y se multiplican en una infinidad de infinitos, es entonces cuando la vida alcanza su auténtica dimensión, que también es infinita.
domingo, 28 de julio de 2024
Así
(Para mi amigo José Vega, que lo inspiró, de resultas de una conversación, que, por supuesto, no se refería a él, sino a un tercero.)
—Yo es que soy así.
—¿Así cómo?
—Pues así, como soy yo.
—Jack el Destripador también era así.
—¿Como yo?
—No, hombre, no. Como tú no, como él.
—Ah.
—Si te fijas bien, todo el mundo es así.
—¿Así cómo?
—Pues así, cada cual como es, lo mismo que tú.
—Pero no todos son como yo.
—¡Faltaría más! Ninguno es como tú. Cada uno es así como es él, ahí está la gracia.
—Ah, bueno.
—Jolín, nunca lo había pensado.
—Quita el “lo”.
—¿Por qué?
— Déjalo. El caso es que lo mismo que tú has dicho lo puede decir cualquiera sin miedo a equivocarse: “Yo es que soy así.”
—A lo mejor…
—Hombre…
—Hombre o mujer, da igual.
—Es que no sé muy bien lo que me quieres decir…
—Pues lo que te quiero decir es que has dicho una tontería mu gorda al justificarte diciendo que es que tú eres así.
—Entonces, ¿qué tendría que haber dicho?
—Cualquier otra cosa con sentido: Lo siento, Me he equivocado, Perdona, Lo voy a corregir, Procuraré que no se repita, A veces meto la pata, No me lo tengas en cuenta…
—¡Hosti!
—¡Claro, hombre, claro! Porque si no, el que te escuche va a poner al “Es que yo soy así” dos puntos y lo va a terminar: “Es que yo soy así: ¡gilipollas!”
jueves, 18 de julio de 2024
Ya
domingo, 14 de julio de 2024
Allí
Tras un largo y proceloso viaje, que duró varios años y atravesó latitudes y pasó por muchos ecosistemas y contempló innumerables paisajes, llegué allí.
—¿Es aquí? —pregunté sin más al primero que vi. Un viejo que parecía un niño me respondió con voz aflautada de mujer virgen:
—Aquí es, si procuras que lo sea.
Como me quedé perplejo intentando comprender su respuesta, continuó, solo que ahora me pareció más bien un niño avejentado, quizás por la sabiduría, y ahora el timbre de su voz era de madre primeriza:
—El punto de origen está claro: lo marca el lugar de nacimiento. Sin embargo, el destino es desconocido, porque lo marca la muerte, que es impredecible a menos que uno cometa la insensatez de atreverse a buscarla.
—¿Entonces cómo puedo saber que aquí es allí donde iba? ¿Cómo puedo saber que por fin he llegado? —repliqué con la zozobra de una duda insondable.
Sonrió. Pero ahora su sonrisa era la de una anciana que había criado muchos nietos huérfanos de madre. Su voz, en contraste, era áspera como la de un fumador empedernido:
—Solo has llegado si te detienes. Si continúas, este ya no es tu destino.
La anciana, que ya no sonreía y ahora presentaba el semblante de una niña a punto de echarse a llorar, parecía saberlo todo y no querer decir nada claramente. Me hubiera gustado que dijera simplemente: “Quédate” o “Vete”, y yo lo hubiera hecho; pero, al parecer, nadie quiere dar a los demás instrucciones exactas sobre la vida ni sobre la muerte, porque tanto la vida como la muerte son muy traicioneras y al primero que se complacen en traicionar es al que va dando consejos sobre ellas.
—No sé qué hacer, abuela —dije, aunque ya no tenía frente a mí a una anciana, sino a una joven hermosísima de mirada anhelante, que me habló, esta vez sí, con la dulzura propia de su aspecto:
—Muchos no se dan cuenta de que han vivido una vida equivocada por elegir un destino equivocado hasta que agonizan en ese lugar y son enterrados allí. Por eso luego en sus tumbas nunca se posan las abubillas.
Comprendí que era inútil hacer más indagaciones. Sin embargo,
la joven frente a mí no había cambiado de apariencia en este intervalo y eso me
animó. Podría ser un buen augurio.
Me he quedado aquí. Ahora bien, no tengo modo de saber si
aquí es allí donde iba. Eso tal vez mañana pueda discernirlo alguno de vosotros
de pie frente a mi tumba y grabarlo en ella, en una esquinita, a modo de nota a
pie de página.
viernes, 5 de julio de 2024
Alternativas
—Dos alternativas tienes: o me obedeces en todo o te largas de casa y de paso te llevas a los putos críos.
Eso me dijo mientras se ponía el cinto tras la última paliza.
Pero había una tercera, señor juez, que para algo era yo la que cocinaba en casa.






