Si
tengo colesterol,
que
me quiten lo bailao,
que
es por culpa del jamón,
del
chorizo y del asao.
Si
tengo colesterol,
me
merezco un buen abrazo
por
comerme el chicharrón,
el
torrezno y el lechazo.
Si
tengo colesterol
no
será por el gazpacho.
Será
que saco morcilla
y
como hasta que me empacho.
Si
tengo colesterol,
yo
ya no me maravillo:
será
que soy de Segovia,
la
tierra del cochinillo.
Si
tengo colesterol,
que
me den una colleja,
por
todo lo que he tragado
de
Año Nuevo a Nochevieja.
Si
tengo colesterol,
más
le tendrá mi vecino,
que
si yo como por dos,
él
come como un gorrino.
Si
tengo colesterol,
no
me pilla de sorpresa,
que
bien sé que tiene grasa
cuanto
saco yo a la mesa.
Si
tengo colesterol,
será
por méritos propios,
que
todo lo que he zampado
no
se lo comieron otros.
Si
tengo colesterol,
la
culpa es del carnicero,
que
lleva con la panceta
en
oferta desde enero.
Si
tienes colesterol
ya
nadie te respeta,
hasta
el más tonto del pueblo
te
pone enseguida a dieta.
Si
tengo colesterol
a
esta altura de la vida,
mire
usted, señor doctor,
no
me trate de suicida.
¿Qué
se piensa usted, doctor?
¿Que
me quiero yo morir?
No,
señor;
pero,
¡jolín!,
esto
del colesterol
sube
con solo vivir.
Si
tengo colesterol,
a
mí eso no me asusta
y
no pienso renunciar
a
comer lo que me gusta.
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