miércoles, 31 de diciembre de 2025

La felicidad

 


El discípulo le pidió al maestro:

—Maestro, enséñeme todo lo que hay que saber para ser feliz.

El maestro dudó un instante y le contestó:

—No puedo. Yo mismo no soy totalmente feliz.

—¿Debo entonces buscar a un hombre completamente feliz?

—Aunque encontrases a alguien que fuese totalmente feliz, lo cual no es nada sencillo, no creo que pudiera enseñarte a ser feliz a su manera. Aunque vivieras exactamente como él, eso no te garantizaría que pudieras ser feliz como él, pues tu corazón no es el suyo. El pastor que es feliz como pastor no puede enseñarte a ser feliz como pastor si a ti no te gusta el ganado.

—¿Debo entonces renunciar a la felicidad?

—Eso sería lo peor que podrías hacer, pues la existencia del ser humano se justifica en la persecución de la felicidad, incluso si es inalcanzable. El pájaro canta todas las mañanas en la rama; y si una mañana desafina, no por eso deja de cantar a la mañana siguiente.

—Entonces —concluyó el discípulo— yo cantaré todas las mañanas. Solo le pido al universo que cada mañana tenga una rama para mí.

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