domingo, 19 de octubre de 2025
El ángel de la guarda
—¡Alto! ¡Aguarda! —me dijo mi ángel de la guarda—. ¿No ves que está muy alto? ¿Has revisado bien el paracaídas? ¿Por qué no te dedicas mejor a la petanca, que no tiene riesgos?
Sorprendido de semejante intrusión en semejante momento, y cabreado, en cuanto aterricé me fui a ver a Dios, que estaba en el huerto acollando las cebollas, y le presenté una queja y una solicitud: que me cambiase el ángel de la guarda por otro que no fuese tan caguica y timorato, porque yo soy un aventurero y necesito el riesgo para que la vida tenga su picantillo y valga la pena, que si no, es una sosería, y yo me muero si no corro peligro.
Pero Dios me dijo:
—Los ángeles guardianes no se escogen, majete; los asigna aleatoriamente un programa informático por el que pago una pasta, así que te aguantas con el que te ha tocado en suerte. Además, dale tiempo, es un poco novato, está aprendiendo, pero es buen chaval y ya se espabilará.
—Pero, aunque él me vigile y me aconseje prudencia, yo puedo ejercer siempre mi libre albedrío, ¿no?
—¡Hombre, claro! El libre albedrío es el santo y seña de todas mis criaturas. Eso sí, yo te aconsejo que a todas tus aventuras peligrosas acudas siempre bien confesado, porque si te matas en pecado mortal y vas al infierno, a mí no me vengas luego con pamplinas.
—¿Pero qué pecado mortal ni pecado mortal, si soy más bueno que el pan y más majo que las pesetas?
—¡Ya lo sé, hombre! Lo decía por picarte.
—¡Hay que ver cómo es usted, Señor!
—Omnisciente, omnipotente y omnipresente. Esos son mis atributos.
—¡Ole sus güevos!
—¡Habla bien, que incurres en sacrilegio!
—Es una simple interjección exclamativa para expresar admiración, sin significado literal.
—¡Menuda interjección estás tú hecho!
—Bueno, me voy, que tengo una expedición al Aconcagua.
—Sí, vete, anda, y no me entretengas más, que tengo que sulfatar las patatas contra el gorgojo. A ver si te voy a imponer de penitencia que las sulfates tú mientras yo almuerzo
—¡Adiós, adiós! ¡Pase usted buena tarde!
lunes, 13 de octubre de 2025
POEMANÍAS 1
Una cosa que
me gusta muchísimo
es leer los
prospectos de los medicamentos
de cabo a
rabo,
es decir,
de “Prospecto:
información para el usario”,
que, por
cierto, es un endecasílabo perfecto,
hasta: “La
información detallada de este medicamento está disponible en la página Web de
la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) http://www.aemps.gob.es”,
que no he
sido capaz de poner en verso
por más que
he intentado diversas combinaciones
de arte
mayor y de arte menor.
Y me gusta
tanto esta lectura
porque al
acabar de leer
siento un
enorme regocijo,
me saltan de
alegría las palabras en el vientre,
por no haber
estudiado Farmacia ni Medicina,
sino
Filología Hispánica,
que es otra
cosa;
véase la diferencia
entre estos versos de Lorca:
“Las piquetas
de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.”,
y estas líneas
del prospecto de la Atorvastatina:
“El recubrimiento
del comprimido contiene Opadry II White OYL-28900 (contenido lactosa
monohidrato, hipromelosa, dióxido de titanio y macrogol) y talco”.
Cualquiera
que tenga un mínimo de sensibilidad poética,
o no sea
farmacéutico,
o las tres
cosas,
entenderá
perfectamente lo que digo.
Amigos, la
vida nos sorprende
y nos depara
placeres insospechados
donde
creíamos que no había más que un comprimido
para después
de la cena:
¡bendita sea
la
farmacopea!
domingo, 12 de octubre de 2025
La vegetariana
Coincidimos en aquella fiesta, me entró por el ojo con su talle de lirio, y fui y se lo dije:
—Me gustas a rabiar.
—Yo también me había fijado en ti.
—Pues si quieres hacemos el apaño
—¿Para esta noche o para todo el año?
—Por mí, para la eternidad.
—Pero yo soy vegetariana. No puedo besar a nadie que coma carne.
—¡Hosti! Yo es que soy de Segovia y en mi pueblo todas las fiestas se celebran comiendo lechazo.
—Pues si quieres estas carnes —me dice sopesándose con ambas manos ambos pechos— tendrás que renunciar a las del cordero. Y no me podrás engañar comiéndolo a mis espaldas, porque tengo la sensibilidad tan desarrollada que lo noto al primer aliento hasta después de tres meses de la ingesta.
—¡Macagüen!
—Tú veras.
—¿Me lo puedo pensar?
—Medio minuto tienes —me dice poniendo el cronómetro en el móvil.
—Vale, vale —contesto a los 29 segundos—. Renuncio al lechazo.
—Y al cochinillo.
—¡Y al cochinillo!
—Y a la ternera.
—¡Y a la ternera!
—Y al pollo.
—¡Y al pollo!
—Y al conejo al ojimójili.
—¡Ay! ¡Y al conejo al ajimójili!
—Y a los torreznos de Soria.
—¡Y a los torreznos de Soria!
—¡Y a los zarajos de Cuenca!
—Y al chorizo, el salchichón y la morcilla.
—¡Y al chorizo, el salchichón y la morcilla!
—Y al jamón ibérico de bellota.
—¡Por Dios, qué suplicio!
—Repito: Y al jamón ibérico de bellota.
—¡Y al jamón ibérico de bellota!
—Y a todo tipo de pescado.
—¿Incluidas las latillas de anchoas?
—Incluidas. Venga, dilo.
—Renuncio a todo tipo de pescado, incluidas las latillas de anchoas.
—Y a todo tipo de mariscos.
—¿Incluidos los carabineros a la plancha?
—Incluidos, pesao. Venga, dilo; que si no, me largo.
—¡Renuncio a todo tipo de mariscos, incluidos los carabineros a la plancha!
—¡Así me gusta!
—¿Pero entonces qué voy a comer?
—¡Uy, muchisísimas cosas que a lo mejor no has ni probado! Por ejemplo, endibias.
—¡Menos mal! ¡Estoy salvao! ¿Y no hay licencia, al menos una vez al año, para comer chuletas a la parrilla a la puerta la bodega?
—¡Ni se te ocurra!
—¡Uy! ¡Te voy a matar de cariño, majo! ¡No vas a echar de menos la carne!
—¡Más me vale!
miércoles, 8 de octubre de 2025
SONETO BARROCO Nº 4
Loco fuera yo si fuera barroco,
seguidor de Quevedo o gongorino,
o de Lope de Vega, el más divino,
y también el más humano y el más loco;
y anduviera escribiendo poco a poco
sonetos con mejor o peor tino,
como si no tuviera más destino
que acabar desquiciado y mal del coco.
Pero no se me ocurre a mí tal cosa,
no escribo yo un soneto aunque me maten,
que no quiero acabar en manicomio.
No quiero que me seden y me aten,
así que me pondré a escribir en prosa
y otra vez leeré el Deuteronomio.
sábado, 4 de octubre de 2025
24:00 (Nocturno)
Son las 12 en punto de la noche. Aledaños de una macrodiscoteca de polígono industrial. El hombre lobo tiene los labios manchados de sangre. A sus pies yace una cenicienta ya da igual si rubia. El joven levanta los ojos a la luna y, como pidiéndola cuentas, la hace una pregunta de orden metafísico, que es a la vez queja y súplica: “¿Cuándo podré yo enamorarme de verdad y saciarme con el agua de los besos en vez de con la sangre de la aorta?”. Luego llora de impotencia, de remordimiento y de rabia.
La luna le contempla. Ha escuchado sus pensamientos,
pero no puede compadecerle porque su crueldad es inmarcesible, ya que arrastra
en su rotación un resentimiento telúrico. Por eso contesta para sí con
astronómico desaliento: “¡Cuando brille mi esfera con luz propia!”.
martes, 30 de septiembre de 2025
AQUÍ NO PINTAMOS NADA
Vámonos al bar de Toño
a tomarnos unas cañas
con un pincho de tortilla
y dos raciones de bravas.
Vámonos al bar de Toño,
que pone muy buenas tapas.
Vámonos al bar de Toño,
que aquí no pintamos nada.
Vámonos a la verbena
a bailar con las chavalas
el pasodoble y la cumbia,
el merengue y la bachata.
Vámonos a la verbena,
que la orquesta está en la plaza.
Vámonos a la verbena,
que aquí no pintamos nada.
Vámonos al aeropuerto
a ver llegar los aviones
que vienen de Buenos Aires
y de París y de Londres.
Vámonos al aeropuerto,
al aeropuerto de Barajas.
Vámonos al aeropuerto,
que aquí no pintamos nada.
Vámonos a la otra punta,
a la otra punta del planeta;
si queréis vamos en moto,
si queréis en bicicleta.
Vámonos a la otra punta,
vamos a Nueva Zelanda.
Vámonos a la otra punta,
que aquí no pintamos nada.
viernes, 26 de septiembre de 2025
Muerte de José Antonio (20 de noviembre de 1936)
José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, Marqués de Estella, Grande de España, primogénito del primer dictador de España, fundador de la Falange Española y primer fascista de España, es condenado en Madrid a cinco años de prisión por desacato y atentado a la autoridad, tras haber insultado y amenazado a los jueces que lo habían condenado a cinco meses de prisión por tenencia ilícita de armas.
En la noche del 5 al 6 de junio de 1936 se le traslada a la cárcel provincial de Alicante. Estando allí preso el 18 de julio, fecha del Alzamiento para unos y del golpe de Estado para otros, es juzgado por los delitos de conspiración y rebelión militar contra el Gobierno de la Segunda República. El jurado, integrado por 14 miembros, tras 4 horas de deliberación, pronuncia veredicto de culpabilidad. José Antonio es condenado a muerte.
En la Madrugada del 20 de noviembre, sacan al patio nº 5 a José Antonio y a los “cuatro mártires de Novelda”, dos falangistas y dos carlistas locales que van a ser fusilados junto a él. José Antonio se acerca a los soldados que van a fusilarle. Quiere convencerlos de que no lo hagan, les dice que no es su enemigo, aunque la guerra ya ha estallado y él es rebelde y ellos republicanos. Un soldado le replica: “¡Déjanos en paz! Necesitamos cumplir lo que nos está ordenado. No sabemos si eres bueno o eres malo. Solo sabemos que tenemos que obedecer”.
José Antonio cae abatido por las balas refrendando su credo político con los gritos de “¡Viva España!” y “¡Arriba España!”. El miliciano Guillermo Toscano, que lleva pistola, es el encargado de darle el tiro de gracia, con la consiguiente algaraza de los allí presentes, unas 40 personas entre pelotón de ejecución y espectadores.
El piquete de fusilamiento, al mando del sargento Juan José González Vázquez, lo componían 14 personas, entre milicianos anarquistas y comunistas, soldados y policías. 14 fusileros que ejecutaron cada uno hasta 6 descargas a 3 metros de distancia, es decir, a bocajarro, con su Mauser modelo Oviedo 1916, cuyo alcance eficaz era de 2.000 metros, nada menos. Las cinco víctimas fueron acribilladas con más de ochenta disparos, recibiendo cada una alrededor de dieciséis impactos. José Antonio algunos más. Él se lleva la palma. Su cadáver, sin certificado de defunción, es depositado en un nicho del cementerio de Alicante.
El gobierno de la República da noticia de su muerte, pero en el bando rebelde Franco la oculta para usarla a su conveniencia y no se la revela ni a la doliente María Santos Kant, que le escribe una dolorosa misiva pidiéndole información sobre el paradero de su novio. "El general no sabe nada directamente relativo a la suerte de dicho señor", es la respuesta mentirosa.
El astuto y malicioso general no difunde la noticia de la muerte de José Antonio hasta dos años más tarde, el 18 de julio de 1938, coincidiendo con el doble aniversario del Alzamiento. Entonces le proclama “Mártir Glorioso de la Cruzada” y basta con su solo nombre, sin apellidos, para identificarle. Solo hay un José Antonio. Luego, cuando Franco gana la guerra, habrá muchos. Hay que poner a los recién nacidos nombres patrióticos, aunque solo sea para evitar problemas con el Régimen. ¿Quién no tiene en la familia un José Antonio?
En 1939, con la Guerra ya ganada, Franco ordena el traslado del cuerpo desde el nicho del cementerio de Alicante hasta el cementerio de El Escorial y hace coincidir su comienzo con el 20 de noviembre, tercer aniversario de la ejecución. El traslado se hace a pie, con el féretro a hombros de comitivas de falangistas que se turnan día y noche a lo largo de los 500 kilómetros del recorrido. Tras 10 días de viaje, el general Franco recibe el cuerpo de José Antonio y coloca junto a él las flores que le envían Adolf Hitler y Benito Mussolini, como corresponde al mayor mártir del fascismo.
En mi niñez el nombre de José Antonio figuraba el primero y el más grande en la lápida de “Caídos por Dios y por la Patria” colocada por el Régimen en la pared de todas las iglesias. Su nombre encabezaba la lista de los muertos de cada pueblo caídos durante la Guerra Civil, y pertenecientes al bando nacional, claro. Los otros ya tenían sus fosas comunes y sus cunetas.
Por lo visto, José Antonio había nacido en todos los pueblos de España y estaba enterrado en todos sus cementerios. Artimañas del adoctrinamiento. Por él se rezaba en todas las iglesias. José Antonio era España. Mártir nº 1 de España y modelo e inspiración para todos los patriotas españoles.
Pero José Antonio ya no está enterrado en todas las iglesias. Estuvo enterrado durante 64 años en un lugar preeminente dentro de la Basílica del que unos llaman Valle de los Caídos y otros Valle de Cuelgamuros, bajo la Gran Cruz. 64 años nada menos, desde 1959 en que se le trasladó allí desde el cementerio de El Escorial, hasta 2023, en que, aunque muerto, tuvo que cumplir a la fuerza la ley, que tanto se le resistió en vida; en este caso la Ley de Memoria Histórica. Hoy sus restos reposan mucho más tranquilos y discretos en la tumba familiar del cementerio de San Isidro, en Madrid.
Sigue habiendo españoles, no sé si sigue habiendo patriotas. Sé que hoy en día muchos españoles no saben ni quién fue José Antonio. Y sé que en la actualidad entre los españoles hay bastantes más Antoniosjosés que Joseantonios.
A mí, que no escurro el bulto, como español y a lo mejor como patriota, me avergüenzan tanto la vida como la muerte de José Antonio. La vida, porque fue la de un conspirador y un golpista, la de un señorito que aspiraba al poder sin reparar en métodos. Y la muerte, porque lo fusilaron de mala manera otros que podían haber sido mejores que él y no lo fueron.
Y en ello se resume nuestra asquerosa guerra civil. Y en su
vida y en su muerte quedan retratados ambos bandos.