sábado, 13 de septiembre de 2025

Música extremada, 2: Terapia de boleros

“No merezco escuchar más que boleros”, se dijo; tal era su abatimiento y tan baja se le había quedado la autoestima tras el traspié que había dado con Azucena, pues bailando un agarrado en la verbena se le había escapado la mano al culo mientras la arrimaba la cebolleta; y ella, que todavía no estaba preparada ni psicológica ni eróticamente para recibir caricias a sotavento y presiones pélvicas, le había arreado un sopapo de los de aúpa en mitad de la plaza y le había dejado allí plantado y con cara de pasmo tras llamarle “asqueroso”, no una, sino tres veces, delante de todo el pueblo, que hasta el vocalista de la orquesta se quedó con la boca abierta, pero tan abierta que se le encajó la mandíbula y luego no podía ni cerrarla para seguir cantando y por poco se acaba allí la función.

Mientras escuchaba de fondo la pachanga de la plaza, puso en su viejo equipo Akai M-640 un CD de Machín en la opción de reproducción en bucle y se apoltronó en el sillón, mortificándose horas y horas de remordimiento y compás, pensando en su Azucena, que tal vez se le hubiese deshojado ya para siempre por culpa de su maldito arrebato erótico, y dejando que le macerase lentamente el alma con el eficaz adobo sentimental de la letra y la música de Toda una vida.

jueves, 11 de septiembre de 2025

El poeta arremete contra la ingratitud de los desamorados (Soneto)

¡Acusáis que el amor os ha robado!

¿Y qué teníais antes que llegara?

El corazón baldío y mala cara,

la misma que al marcharse os ha dejado.

 

Pero mientras duró pintó sonrisas

en vuestros rostros, que eran solo eriales,

y os quitó cien penurias y cien males

con los mil cascabeles de sus risas.

 

Ya sabíais que no es perpetuo, eterno,

que es un trozo de cielo en el infierno,

una luz incrustada en la negrura.

 

Sabíais que lo bueno poco dura;

y vuestro amor, tan frágil y tan tierno,

murió con la primera calentura.

domingo, 7 de septiembre de 2025

Cuento chino


El joven Ching Hao fue rechazado por la bella Sheo Lin, la de alondras en los labios, y de resultas de su amargo desengaño se hizo filósofo y escribió 1.200 aforismos contra el amor. Gracias a ellos alcanzó notoriedad en toda china e influyó decisivamente en la mentalidad amorosa de su pueblo durante casi un siglo, hasta que subió al trono el emperador Shien Hu, el enamoradizo, y los hizo destruir y borró su rastro y persiguió su memoria, de modo que hoy, muchas dinastías después, nadie recuerda ni uno solo de ellos, y sí, en cambio, aquel que el Emperador hizo figurar en el Pórtico de la Verdad: “Eres un dragón y no una culebra: ama y deja de arrastrarte”.

viernes, 5 de septiembre de 2025

AMAR EL MAR (canción de ausencia para el final del verano)

 

Amar el mar,

soñar las olas

que prometen efímeros besos,

besos que, como ellas,

vienen

y al punto se van;

dejarse acariciar en la siesta

por el recuerdo de la brisa

orlada de gaviotas.

 

Amar el mar,

volver a su orilla

y encontrar alguna mañana,

entre los despojos

que la resaca deja en la playa,

tu amor

de vuelta,

aquel que se llevó la marea

en cuanto me interné terruño adentro.

jueves, 28 de agosto de 2025

VERBENA

 


No quiero ser yo el cenizo

que ponga fin a la fiesta:

si hay que bailar se baila

hasta cansar a la orquesta.

 

La orquesta toca muy bien

porque tiene mucho oficio,

y no como nosotros,

que bailamos de puro vicio.

 

Yo bailo a mi propio estilo

y así no me equivoco,

que quiero bailar la rumba

y me sale el pasoloco.

 

Y mientras bailo sin compás

miro con disimulo:

¡Jolín, qué bien menean

las chicas todas el culo!

lunes, 25 de agosto de 2025

Muerte de Hitler

El caudillo redentorista que arengaba a las masas encumbrado en un pedestal de delirios esconde ahora la cabeza en las profundidades de un búnker hecho a la medida de su ignominia. En él debe sentirse como en el paraíso, pues allí no hay judíos ni gitanos ni homosexuales ni discapacitados ni comunistas ni disidentes. Allí le rodean sus sirvientes, sus asistentes y sus correligionarios nazis más leales.

Quería mandar en el mundo y ya solo manda en el führerbunker. Ya sabe que ha perdido la guerra. Ya sabe que Himmler ha ofrecido a los Aliados la rendición y se siente traicionado. Ya sabe que Berlín ha sido ocupada y que el Ejército Rojo prepara el asalto a la Cancillería del Reich. Ya sabe que a Mussolini le han colgado por las patas los partisanos comunistas y han hecho escarnio con su cadáver, descuartizándolo y arrojándolo entre burlas a una alcantarilla. No quiere correr la misma suerte. Ya sabe que tiene que morir o afrontar las mayores indignidades de aquellos a los que odia y desprecia.

Decide morir, pero duda de las cápsulas de cianuro que le proporciona el médico de las SS y le da una a su perra Blondi, que muere al poco tiempo. Entonces prepara ya su final. Esa misma noche del 29 de abril de 1945 se casa con su amante Eva Braun —¿para qué? ¿para obligarla a suicidarse con él?—. Luego dicta a su secretaria su última voluntad y su testamento y hacia las 4 de la madrugada se retira a dormir. Al día siguiente, 30 de abril, tras el almuerzo, se despide del personal y ocupantes del führerbunker y entra con su reciente esposa en su estudio personal. Se oye un disparo. El ayudante personal de Hitler, Otto Günsche, entra al estudio y encuentra los dos cuerpos sin vida en el sofá. Eva yace con la mueca del cianuro en el rostro. Hitler se ha disparado en la sien derecha con su pistola PPK 7.65, que se encuentra a sus pies. Siguiendo las instrucciones escritas y verbales que el propio Hitler le ha dado, Otto se encarga de que los dos cuerpos sean llevados escaleras arriba y sacados por la salida de emergencia del búnker al jardín de la Cancillería del Reich, donde son quemados con gasolina y finalmente enterrados en el cráter de una bomba rusa que allí había caído recientemente.

Así acaban los delirios de grandeza de los psicópatas. Así concluyen los despropósitos de los dementes. El asesino se suicida. Pero ha causado la muerte de 17 millones de personas y no puede redimirlas con su sola muerte. No puede. No podría aunque resucitara y se volviera a suicidar 17 millones de veces seguidas.

domingo, 24 de agosto de 2025

POÉTICA

 


El poeta vive en las palabras

y con palabras acepta la muerte.

 

Sabe que decir “Te quiero”

es la forma más sencilla de amar;

y tragarse las palabras de odio,

el más generoso modo de perdón.

 

Palabra a palabra se yergue

su columna vertebral.

Si a un poeta le quitas las palabras

se desploma como si no tuviera huesos.

 

Ante una palabra reveladora

el poeta se queda embelesado,

absorto, temblando de emoción.

La inhala y la diluye en su sangre

y la integra en el magma de su alma;

y esa palabra, junto con otras, es parte de sí,

es él, porque él es un ser de palabras.

 

Si pudierais ver todas las palabras

que le corren a un poeta por las venas,

diríais: “¿Es esto sangre

o es un océano rojo de verbo?”

 

Como pez en el agua está el poeta

entre sus palabras.

Coge, por ejemplo, la palabra “bruma”

y se la pone en los labios y la besa

y se la lleva al paladar y la degusta

y el corazón le brinca de contento.

Como un cabritillo

trisca entre las palabras el poeta.

 

Pero el poeta verdadero no escupe

de su boca las palabras amargas

que le escuecen.

La poesía no es un juego

del que uno se retira cuando pierde.

Es una expresión excelsa de la vida

y si la vida se manifiesta

en toda su crudeza

hay que tragarse y digerir

todas esas palabras aciagas

que se nos pegan al ser

y también somos.

 

Y mientras otros, que no son poetas,

pervierten las palabras

y las usan para enmascarar el mundo,

el poeta, que no tiene más que un rostro,

desvela con ellas su mundo

sin engañar a nadie.