martes, 17 de marzo de 2026

MI SUEGRA


Yo quiero bien a mi suegra

por haber parido a mi esposa,

igual que adora al rosal

el que se lleva la rosa.

 

Por haber parido a mi esposa

yo quiero bien a mi suegra,

igual que adora la tapia

el que cultiva la yedra.

 

Yo quiero bien a mi suegra,

que a mi esposa me ha parido,

igual que adora mi esposa

mucho y bien a su marido.

 

Por haber parido a mi esposa

a mi suegra bien la quiero,

igual que adora los campos

el que recoge romero.

 

Yo quiero bien a mi suegra,

que a mi esposa me ha parido,

igual que adora al garbanzo

el que le gusta el cocido.

 

Por haber parido a mi esposa

a mi suegra quiero bien.

¡Lástima que no pariera

como mi esposa otras cien!


 

miércoles, 11 de marzo de 2026

STENT

 


A mi amigo Eduardo

le han puesto otro stent en el corazón

y sigue fumando,

el maricón,

como si morirse

no fuese tan importante.

 

El día que me falte

este amigo,

como ya me faltan otros,

me llevaré un buen disgusto;

y a la poesía,

que es su fuerte,

la temblarán las piernas

y la darán sudores

y ya no la bajará la regla.

 

¡Bendito stent

y maldito tabaco!;

compartiendo piso

en el pecho de mi amigo

el ángel de la guarda

y el mismísimo diablo.

 

Y yo tragando humo

como un condenado,

y leyendo poemarios

que huelen a cigarro;

es el precio que tengo que pagar

para disfrutar de su compañía,

de su charla serena

y de su ginebra Xoriguer de Mahón,

donde nació por azar,

o más bien por destino

(militar)

para luego ser cántabro

o no sé si más bien santanderino

(a ver si esto me lo explica bien un día,

quiero decir una noche, o madrugada,

de café, poesía, charla y ginebrazo),

para luego venir a penar a Carabanchel

(pero fuera de la cárcel)

y acabar en la calle Guabairo,

que parece que estamos en el Caribe, coño,

con dos gatos que no pueden ser más distintos:

el uno se esconde cuando llego

y no dice ni fu

y el otro viene mimosos y se me sube a las piernas

para que le acaricie mientras sorbo mi café

y le intento convencer a Eduardo

de que escriba un soneto

(que no lo ha hecho nunca, el jodío),

pero es imposible

(como lo de dejar de fumar),

tiene su poética ya definida

y cambiarle una coma

o cercenarle una rima

es querer subir al Everest en pelotas

o bajar a la fosa de las Marianas buceando a pulmón.

 

En fin, que escriba como le dé la gana,

que no soy su corrector;

pero que me siga invitando

a café, poesía y ginebra de Mahón.

 

Y como tampoco soy su cardiólogo,

que fume lo que quiera.

 

¡Pero, cojones,

que no se me muera!

Cuarentena



Llevaba unos días con dolor en el pecho, dificultad para respirar y sudoración excesiva, así que acudí alarmado a mi cardiólogo. Me ha diagnosticado miocardiopatía de takotsubo. Que me han roto el corazón, vaya. Y yo sé quién ha sido.

El cardiólogo no me quiere dar medicación. Me ha citado para un ecocardiograma dentro de 5 semanas. Y, sobre todo, me ha puesto en cuarentena. Eso es lo más importante, me ha dicho. Debo guardar reposo absoluto, me ha insistido. Por el momento, que no vuelva a enamorarme, me ha advertido con rostro severo.

Preguntado insistentemente por mí sobre la duración de la cuarentena, no sabe precisar si será de 40 días, 40 meses o 40 años. El ecocardiograma irá diciendo.

domingo, 8 de marzo de 2026

Estimado Sr. Dédalo

 


Estimado Sr. Dédalo:

¡Pero, hombre, por Dios! ¿Cómo se le ocurre a usted fabricar unas alas pegando las plumas con cera, teniendo a su disposición en nuestros establecimientos una variada gama de los más potentes pegamentos industriales?

Para sus próximos proyectos cuente con nuestro asesoramiento y evitará descalabros. Visite cualquiera de nuestras tiendas, donde será convenientemente atendido por nuestro personal especializado, que le recomendará el tipo de materiales y pegamentos más adecuados para llevar a cabo sus proyectos con calidad absolutamente profesional.

Entre nuestra variada gama de adhesivos superpotentes tenemos el LOOLIFT 480, de secado instantáneo y resistencia a altísimas temperaturas, por si quisiera su hijo Ícaro volver a acercarse al sol, pero sin que se le derritan las alas, como le pasó con la cera, y sin pegarse el porrazo que se pegó, que fue de dimensiones míticas y ha quedado en los anales de la historia.

Y si esta marca no es de su agrado, tenemos otras: TEROSON PU 6700 M, B-7000, WURTH SUPER FAST, JXUX 498, FORCH, ARALDITE, PATTEX, UHU, KAFUTER, PETEC, GEB, MUGAR, WOLFPACK, WEICON, 3M, IRONTEK IT 118 y cualquier otro producto que usted nos demande.

No lo dude. Consúltenos. Estamos a su servicio. Ayudar a conseguir lo imposible es nuestro lema.

                           Atentamente, 
                           Salustiano Pegamoide, Director de Atención al Cliente de Lirón Merlín.

jueves, 5 de marzo de 2026

SONETO ACRÓSTICO A ARACELI SÁNCHEZ

 

Amiga —¡qué alegría así llamarte

Reconociendo tu coraje humano!—,

Acumulas ofrendas en tu mano,

Caricias tu sonrisa nos reparte.

 

El cielo, del que debes formar parte,

Le sentimos contigo más cercano;

Inviernos no permite tu verano

Si en la nieve tu risa se hace arte.

 

Aumentas con tu fértil alegría

Nuestra ansia de vivir también a fondo

Con alma enternecida de clavel.

 

He aprendido de ti la poesía,

El jugo de tu corazón redondo,

Zafiro que en su luz destila miel.

martes, 3 de marzo de 2026

LA SALVACIÓN

 


Si la salvación estuviese en los templos, ¡qué fácil sería salvarse! ¡Qué alegre iría entonces yo a los templos tres veces por semana: viernes a la mezquita, sábado a la sinagoga y los domingos a misa!

Si la dicha estuviese en el jolgorio y el festejo, ¡qué fácil sería ser feliz! No me perdería yo entonces una fiesta y sería el rey de los saraos y el príncipe de las discotecas.

Si la justicia estuviese en nuestros corazones, ¡qué fáciles serían entonces la paz y la concordia! Confiado recorriera entonces yo el mundo cruzando todas las naciones y reconociendo en cada persona a un semejante.

Pero ni la salvación ni la dicha ni la justicia están ahí, al alcance de la mano, en una estantería del pasillo central del autoservicio.

Y. sin embargo, no todo está perdido, renace la esperanza: han puesto de oferta esta semana las bolsas de basura y el papel higiénico.

miércoles, 25 de febrero de 2026

MÁS DIFÍCIL TODAVÍA




Cada día es más difícil encontrar

amantes con contrato vitalicio,

cada noche es más difícil encontrar

luciérnagas que no sean LED,

cada hora es más difícil encontrar

un minuto en el que respirar sintiendo el aire,

cada verano es más difícil encontrar

aquella playa nocturna del primer baño desnudos,

cada funeral es más difícil encontrar

una esperanza en la resurrección;

cada achaque, cada revisión médica, cada susto

es más difícil encontrar vestigios

de la juventud perdida;

cada viaje es más difícil encontrar

un paisaje que te diga Quédate,

cada juego es más difícil encontrar

al niño que jugaba a todas horas

y todos los juegos le divertían,

cada madrugada es más difícil encontrar

una persiana que no haya sido levantada.


Y, sin embargo, los auténticos malabaristas

no se rinden

y ensayan cada día

el más difícil todavía.

lunes, 23 de febrero de 2026

EL ANCIANO Y LAS PALOMAS


El anciano llega parsimonioso al parque con su bolsa de pan duro. Se sienta en el banco más apartado y desmiga en derredor los chuscos. Empiezan las palomas a acudir. Cuando las aves le rodean por completo esboza una sonrisa de complacencia. Echa mano a la chaqueta y saca su viejo chisquero de un bolsillo y del otro un petardo.

¡Bum! Las palomas levantan el vuelo todas al unísono con un estruendo casi similar al del petardo. El anciano ríe a carcajada limpia enseñando las encías desdentadas. 

Es la última vez que juega a ser niño. Mañana morirá. Agonizará escuchando el aleteo de esas palomas, que se le llevan, que se le llevan...  

sábado, 21 de febrero de 2026

El diluvio personal

Tú no sabes lo que es vivir bajo un paraguas. Tú no sabes lo que es pisar ranas con los pies desnudos, ni dormir con las sábanas mojadas, ni esperar a las citas bajo la lluvia sin soportales, ni vestir a todas horas este impermeable gris, ni conducir siempre con el limpiaparabrisas activado. Tú no sabes lo que es no poder sentarse en una terraza a tomar el sol y una cerveza, renunciar a ir a la sierra, a pasear por la playa, a participar en merendolas campestres. Tú no sabes lo que es comer la sopa aguachinada y beber vino aguado. Tú no sabes lo que es que de la humedad te salgan hongos entre los dedos de los pies y que en vez de cruzarte por las calles con gatos y perros te cruces con sapos y renacuajos. Tú no sabes lo que es vivir siempre pendiente de las nubes, meter cada dos por tres los pies en un charco, que la humedad te cale hasta los huesos y más allá, hasta la raspa del alma.


Tú no lo sabes. Y no lo quieras saber. Si alguna vez la lluvia te pilla en descampado, corre a guarecerte cuanto antes; corre, corre, corre, antes de que te empape y se encapriche de ti.

viernes, 20 de febrero de 2026

MIRADA HACIA EL OCASO (para Ángel a ciegas, poemario en ciernes)


Un río que se seca y deja peces boqueando y renacuajos sin patria ni futuro. Una panadería que cierra y el barrio, en vez de a pan cliente, huele ya solo a caca de perro. Una mujer que ha perdido el jugo ente las piernas y se cimbrea en vano sobre un hombre aburrido. Un anciano que pasa las mañanas procurando no morirse y las tardes pensando su epitafio. Un profeta que anuncia el fin de los tiempos cuando ya solo queda media hora. Una monja rememorando aquel lejano día en que perdió la virginidad. Un estudiante que pasa la última página del libro y no recuerda ni de qué materia hablaba. Un mártir que todavía sigue vivo cuando ya todos sus verdugos se han cansado de escarnecerle.

Y a lo lejos montañas escarpadas y un sol que solo se deja mirar cuando agoniza.

jueves, 12 de febrero de 2026

Si yo hubiera sido un poeta profesional

Si yo hubiera sido un poeta profesional, me hubiera concentrado en escribir de una vez por todas un poemario de amor repletito de poemas que sirvieran a la gente común para la vida real. Que le sirvieran al chaval del instituto para declararse a su compañera de aula, que la tiene todos los días en el pupitre de delante y se pasa la mañana atontolinado contemplándola el cabello y hasta ya puede distinguir y aspirar el aroma que desprende su cuerpo por encima del olor general a pies que impregna toda la clase. Que le sirvieran al jubilado viudo para proponer un nuevo comienzo a la más simpática de la residencia y recuperar las ganas de vivir. Que le sirvieran a la divorciada marchosa, que ya se ha repuesto un poco del impacto de su mala experiencia y quiere darle otra oportunidad al amor, para insinuarse al también divorciado guitarrista de rock. Que le sirvieran al soso, al que se queda acogotado y sin palabras ante la presencia de la mujer que le trastorna, para decirla que se muere, que le salve, que sufre, que no es nada, pero con ella y por ella lo sería todo…


En fin, cuando leo los grandes poemas de amor de la literatura española, incluso universal, no encuentro nada de esto. La voz a ti debida, Razón de amor, Los versos del capitán, 20 poemas de amor y una canción desesperada, 100 sonetos de amor, las Rimas de Bécquer, los sonetos de Garcilaso, los Sonetos del amor oscuro de Lorca y otros poemarios bien conocidos de nuestras letras no sirven muy bien para estos propósitos. Podemos encontrar algún poema de Benedetti, de Dulce María Loinaz, de Julia Prilutzky Farny, de Antonio Gala y de muchos otros, pero son poemas sueltos que hay que rebuscar por aquí y por allá y que tal vez nos sirvan o no, según se ajusten a nuestra situación. Pero falta el gran poemario en que a buen seguro encontraremos entre sus muchos poemas, aquel que exprese acertadamente nuestra zozobra, nuestro anhelo, nuestra ilusión, nuestro deslumbramiento… ¡Ay, si yo hubiera sido un poeta profesional, ese poemario ya estaría escrito y habría uno en cada casa y 100 ejemplares en cada biblioteca pública!


Pero yo no soy un poeta profesional. Yo soy un profesor de literatura que escribe poesía porque le gusta y le da la gana, para divertirse y sin compromiso con nada ni con nadie más que con su propia afición. Para lo que yo soy competente es para el análisis sintáctico, que es a lo que me dedico profesionalmente. Sí que es verdad que cuando me enamoré tuve que escribir mis propios poemas de amor. Y también es verdad, y muy verdad, que si no llega a ser por ellos, mi amada de entonces y amante esposa de hoy habría volado como los pajarillos y yo me hubiera quedado en el dique seco, ya tal vez sin más opción que la de meterme fraile. Y no creo que hubiera sido yo mal fraile, fíjate tú, porque me gustaba rezar cuando estaba en el internado, aunque ya no lo haga casi nunca porque ahora soy ateo. Pero mejor estoy casado y con mi mujercita al lado.


Eso sí, mi mujercita es ideal para esposa de poeta aficionado. Leyó aquellos poemas primeros de su amor, que la convencieron de la autenticidad y profundidad de mis sentimientos, y ya no ha vuelto a leer ningún otro. Y si algún sábado por la mañana se siento en mi escritorio a escribir un poema, al poco me reclama y me pregunta qué estoy haciendo. Y cuando la contestó déjame, que te estoy escribiendo un poema de amor; ella me replica déjate de tonterías y ponte a pasar la aspiradora, anda, majo, que yo tengo que hacer el cocido.


lunes, 9 de febrero de 2026

LO QUE VI

 


Esto es lo que vi:

un elefante chato,

un payaso vestido de luto,

una hormiga holgazana.

 

Esto lo vi yo

porque a mí me dio la gana.

 

Esto es lo que vi:

una jirafa cuellicorta,

un cura en minifalda,

un muerto saliendo del nicho.

 

Esto lo vi yo

porque tuve ese capricho.

 

Esto es lo que vi:

un hipopótamo finústico,

un notario sacando patatas,

una Miss Universo fea.

 

Esto lo vi yo.

¡Cagao pal que no se lo crea!

domingo, 8 de febrero de 2026

Dados

 

Nos gustaba la misma chica. Nos gustaba con idéntica locura y ninguno de los dos podíamos renunciar a ella así como así. Podríamos habernos partidos los morros por ella. Pero como éramos muy amigos y no queríamos hacernos más daño del que ya nos estaba haciendo el destino con esta jugarreta, nos la jugamos a los dados. Gané yo. Me declaré y fui correspondido. Él aceptó este desenlace, pero en seguida tomó otros derroteros para separarse de nosotros y evitar una proximidad que le iba a hacer sufrir de todas todas.

Al año me casé. Por supuesto, yo le invité a mi boda. Hasta aquel episodio que nos distanció había sido mi mejor amigo; es más, mi alma gemela.

No vino a la boda. Pero me envió un regalo: un precioso juego de dados de metal en una caja de oro. De los cinco dados, dos llevaban mi nombre en las seis caras, otros dos el nombre de Roxana; y en el quinto, de color negro, tres caras llevaban su nombre y las tres opuestas la calavera de la muerte.

No se me ocurrió jugar con él hasta el día de mi divorcio. Lo que se gana a los dados, se puede perder a los besos.

jueves, 5 de febrero de 2026

ESTA LLUVIA

 


Esta lluvia no es la mía;

la mía levantaba olor a tierra

y esta viene con cieno de los cielos

y deja sucias las aceras.

 

Esta lluvia no es la mía,

pero a lo mejor es que este yo

tampoco es mío:

hace años que mis manos

no se manchan con la hierba

y cuando llueve me apresuro

y me guarezco

como si no fuese hijo de un agricultor.

 

“Esta lluvia no es la mía”, digo yo;

“Este hombre no es el mío”, dirá ella;

así que dejemos los reproches

porque tal vez lleve yo las de perder.

jueves, 29 de enero de 2026

No es por busto

 

A mí me llaman ladrón porque a veces cojo y manco lo que no es mimo. Por eso también me llaman, metaafónicamente, abrigo de lo ajeno. Pero yo no soy un ladrón. Yo, si bobo, no es por busto, es por necedad. Me han embrujado a ello las circunstancias de la birra, pues he nacido y me he criado en un barrio margianal, mi casa era un hacha bola. Allí vivía con mi madre, mi pádel y mis hermanos, que ya no me acuerdo bien si eran catorce o Quirce.

A mi padre, que era pezón de albañil, le despidieron del badajo por llevarse de la obra literaria, sin permiso del caspataz, claro, un saco de cimiento y la carretilla en que lo trasportaba. Al verse en el parto y no tener subsidio de desempleo, porque estaba trabajando bajo cuerva, sin contralto ni contratenor, se dio al ave vida y se convirtió en un bombacho perdido que siempre llegaba a casa dando zumbos y apestando a orugo del más barato.

Mi madre, como mi pádel no traía ya dinero a casa, se tuvo que echar a la calle para sacar a sus churumbelenes adelante, así que se hizo prostiburra y trabajaba a descuajo; eso sí, cuando no estaba quejada de enfermedades venenereas, que eran muy arbitrales por aquellos tiempos y en aquellos barros.

Con todo yeso, nunca salimos de podres y yo de peceño nunca tuve juguetes ni me daban la propina para comprar chocherías los domingos; y muchos días no tenía casi nata para comer y pasaba mucha alambre, así que tuve que agudizar los sentidos y buscarme las mañas de Zaragoza para conseguir reclusos con que prosperar yo y ayunar también a mi familia, pues no en vano de la puerta era yo el hermano de mayor cerdad. Y así es como empeciné a cometer pequeños bobos, y luego más glandes, para poder tener algo, aunque siempre tuve moco y nunca chucho.

Y esa es la explicación suciológica de que yo me haya convertido en un delicuescente, en una escoria sucial, Encarna de presidio, siempre con un pie en la cárcel y otro fuera. Pero yo no soy malo, señor juez. Solo soy una pobre víctima de la fatalidad del desatino y la injusticia de la suciedad.

martes, 27 de enero de 2026

LA CALLE DE LA IGLESIA

 


La calle de la Iglesia

es mi calle del pueblo:

de mi casa salgo a ella

y de ella a casa entro.

 

La calle de la Iglesia,

que sale de la plaza

es la calle más chula

de todo Calabazas.

 

La calle de la Iglesia

hacia la iglesia marcha,

justo antes de la cuesta

transita por mi casa.

 

La calle de la Iglesia

sube las escaleras,

pero a misa no entra,

se detiene a las puertas.

 

Por la calle de la Iglesia

en la fiesta mayor

pasa toda la gente

detrás de la Asunción.

 

Y el día de San Roque

al son de la dulzaina

la gente baila en ella

la jota segoviana.

 

Las noches de verano

salimos a la esquina

para tomar el fresco

y matar la calorina;

 

y hablar con los vecinos

de la vida y la muerte

hasta que nos entra sueño

o nos jode el relente.

 

La calle de la Iglesia

es donde yo jugaba

de pequeño al balón,

al chito y a la garza.

 

Y ahora de mayor

me saco allí una silla

y estoy tan agustito

leyendo poesía.

 

La calle de la Iglesia

es la calle de mi infancia:

donde tengo yo que ir

si quiero encontrarme el alma.


jueves, 22 de enero de 2026

EL ALBOROTO


Yo estoy a favor y en contra del alboroto. Depende de quién vaya a ser el parido o el alborotado. Si lo que la embabarazada lleva en su seno (o en su coseno) es un crimianal que va a causar grandes males a la Humanidad, pues alborótesele sin ningún respingo, crepúsculo ni miramiento. Pero si la embarrazada lo está de un prócer, de un hombre insignia, de un sabio, de una emimencia, de un cantante de Heidi Metal, de un guitarrista de ron, de un delantero centro con gran olfato para el gong o de un redentor, de un Jesulisto, por ejemplo, pues que nazca, varices; a eso yo no me oblongo. Incluso no llegando a tonto, si se tarta de un simple cerdadano ejemplar, o que va a cometer solo pequeños delirios, como exceder de vez en cuando los límites de ferocidad en la carretera y saltarse algún sismógrafo en rojo, pero sin atropellar a ninguna pitón o viandante, pues entonces sí, coño, concédasele el nacimiento del río Cuervo, provincia de Cuenca, con todo el derecho del mudo.

Lo malo es que, por el momuerto, durante la gestación las ecografías son capataces de ver si el feto tiene o no tiene pilila, pero no si tiene o no tiene dos dedos de frente y uno y medio de costado, así que no sabemos si el neonato o la neonata montada será una persona decente o una persona demente.

Pero no preocuparse, que todo se andará, que las cerdas adelantan que es una babaridad, y ya descubrirá algún dentrífico chino el procerdimiento para verificar el fritoplasma celular o algún infumático ruso o pakistaní desenrrollará un algorrino para adivinar las taras morales de los fetos, y mucho más ahora que contamos con el repollo adicional de la inteligencia artificial, que bien puede ayunarnos en estos mequetrefes.

Así que tranculos, abrigos, que en un futuro no muy tejano solo naceremos los invividuos más caspacitados para la vida en suciedad, lo que será un gran avance para lograr por fin la vieja utopía de una sociedad perfecta, sin chacha, inmaculerda.

LA ÚLTIMA ROSA

 


El amor no es eterno

para los amantes volubles

que persiguen la última rosa

que ven florecer.

 

Y para los que eligieron

en su día a la flor

más lozana del jardín,

aunque la flor se quede lacia,

el amor es eterno

y no tendrá fin.

viernes, 16 de enero de 2026

SONETO DE ENERO


Comienza el año y la ilusión comienza

de que la vida sea generosa.

Mira que no la pido yo gran cosa:

que me llene de versos la cabeza,


que no me dé motivos de tristeza,

que quite las espinas a su rosa,

que a mi gusano le haga mariposa,

que cure mis zozobras la certeza.

 

Y nada más pretendo: a mi albeldrío

vivir y hacer las cosas a mi modo

y que no me remuerda la conciencia;

 

es lo más importante, a juicio mío,

y en ello está mi esfuerzo puesto todo,

que no tiene la vida mayor ciencia.

lunes, 12 de enero de 2026

Propósitos

Este año he cumplido todos mis propósitos. No soy un héroe: no era escalar el Aconcagua ni pisar la luna ni erradicar la pobreza en el mundo ni amar a mis enemigos; eran propósitos de andar por casa, propósitos de persona normal y corriente, que se pueden cumplir con un poco de determinación.

Pero estoy orgulloso de formular propósitos año tras año y cumplirlos, porque eso ayuda a vivir y a que la vida tenga más chispa. Es más, creo que vivir sin propósitos es un auténtico despropósito. Ya sabemos que el único y verdadero propósito de la vida es ser feliz y garantizar la felicidad de aquellos a los que hemos obligado a vivir. Pero como ese propósito se nos escapa de las manos, es agua, es viento, es éter, tenemos que formular propositillos menores que podamos cumplir con toda seguridad para no sentirnos unos fracasados vitales.

La vida es una cosa muy gorda y ante ella nadie puede sacar pecho porque en cualquier momento te puede soltar un hostión y mandarte a la mierda. En la modestia está el éxito: no le pidas demasiado a la vida y quizás te dé lo justo.

sábado, 10 de enero de 2026

No me frío un pedo


Ya no me frío un pedo de ti, maja (de Goya). Parecías muy buena al precipicio, cuando llegaste a la oficina con tu carita de piña inocente, pero ya se te ha visto el plumero y no legañas a nadie, por los memos a mí.

 

Yo no me voy con trigo ni a la huerta de la espina porque eres más farsa que un duro de Madeira. Búscate otro Pedro que te ladre porque yo no pienso hacerte Nicasio. Me he llevado contigo un charco que pa qué. Siempre con esa sonrisita en la cara, pero con un pañal en el bolsillo para clavárnosle por la espalda en cuanto nos dábamos la vuelta ciclista a España.

 

¡Mira qué pronto has sacado los dientes de ajo en cuanto sabías que había en juego un ascenso de categoría procesional que lleva aparejado un sustancial aumento de suegro! Ahí se acabaron los campaneros, se acabaron los abrigos y empezaron los rivales. Ahí te has tirado a la yugular de los colegas como una lirona en celo, como una auténtica pantera rosa. Intetando siempre dejarnos mar a todos delante del jefe para hacerte valer tú como si fueras la única que saca el badajo de esta oficina, la única que sabe hacer frutocopias o cuadrar las Cuencas o verdificar los informes financieros.

 

¡Y qué bien se te da lamer el cubo al jeque, que hasta parece que cavas por su ano! Yo a parir de ahora no pienso darte ni los güevos días, que Judas Iscariote a tu lado era un afeminado, un puñetero cursillista en este difícil arte de las tradiciones que tú tan bien dominas.

 

Espero que no te den el ascensor, que se le den a Domínguez, que lleva ya más de treinta asnos deslomándose en esta empresa y encima es un trío cojonudo, que te ayuna todo lo que puede; pero por si te le dan a ti, yo ya he enviado mi currucucú, paloma, a todas las compresas de la competencia porque tengo muy claro que no pienso trabajar a tus ordeñes y si vas a ser mi jefa no te aguanto y me Largo Caballero.

 

Aunque toda vía con frío en que la Dirección Genial haga las casas bien y no solo no te den a ti el ascensor, sino que además descubran tus tejemanejes y te pongan de patitos en La Salle, que es lo que te mereces por trepa y por mala campanera.

ARDIÓ MI CORAZÓN (SONETO)

 

Ardió mi corazón en mil hogueras

y mi alma voló por dos mil cielos

persiguiendo la flor de mis anhelos

y aspirando el olor de mis quimeras.

 

Descubrí cuatro cosas verdaderas

entre mucha morralla y más camelos,

me quisieron vender por caramelos

trampaculos amargos y acederas.

 

Y aquí estoy a la postre, tan sereno

que renuncio a buscar el Paraíso,

no sea que el infierno esté en buscar.

 

Habiéndome librado ya del cieno,

hago un pequeño edén aquí en mi piso

y vivo sin morir y sin matar.